• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Batiburrillo de poesía.

Lekiam

Poeta recién llegado
Una noche en la que escribo.
Ella amará a otra persona
Yo subiré algún tejado, ¡oh capitán, mi capitán!
Y puede suceder que alguien me nombre,
pero ella fingirá no haber oído.
Ella amará a otra persona:
el tiempo transcurre y el amor sucumbe,
y es natural el río que baje, y que al llover tengamos el cielo más cerca.
Y es natural olvidar, y hasta fingir olvido.
Aunque nadie lo quiera,
envejecen las vidas y los juegos de cuando niños,
y es natural también vivir con una diminuta herida en el corazón,
o que en primavera miremos atrás al invierno y pensemos:
Cuánto frío callé.
Es natural. Por eso,
ella amará a otra persona y está bien.
Sospecho que también es natural que yo ame a otra persona y está bien.
No sé si ya olvidó mi último beso o abrazo.
Y es natural que algún día no me importe.
Lo natural no necesita nada: sucede, aunque duela.
Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirá que esa melodía ronca
le cambia el ritmo del corazón.
O será alguna carita de las suyas
que yo le conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día ha de pensar en mí.
Como yo en ella.
O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un pincel en la noche,
o en un grafiti callado,
o una hoja seca que voló al azar.
No quería suelo, cabezota, voló.
Quiero imaginar que esa hoja se hizo gorrión y vuela lejos
con algo de nuestro amor, muy, muy lejos.
Y de alguna manera
tendrá que recordarme, sin querer,
escuchando una moneda caer en la acera,
como las mías al atardecer, con las que tanta magia le hice… bueno, no lo sé.
Será en algún momento,
no importa cuándo ni dónde, aquí o allá,
porque el amor, por parecerse al viento,
parece que se ha ido y no se va.
Reconozco haber robado la brisa al viento solo porque sí,
quizás lo hice para volar lejos,
como el cielo sin lluvia.
Y si en ese momento ella suspira,
y cualquiera que le pregunte por qué,
le tendrá que inventar una mentira
para que nunca sepa por qué fue.
Supongo que es casi una muerte.
Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo y quieto,
y poder gritar que sigues vivo y nadie oyese tu voz.
Muerte es un charco sin cielo preso en él.
Odio las despedidas, y más estas,
así que deja que busque otras palabras y otras líneas.
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz.
No te dejes vencer por el desaliento.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes,
dice el poeta.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Perdona la torpeza de mis palabras;
las he escrito sin saber cómo seguiría la siguiente palabra.
 
Una noche en la que escribo.
Ella amará a otra persona
Yo subiré algún tejado, ¡oh capitán, mi capitán!
Y puede suceder que alguien me nombre,
pero ella fingirá no haber oído.
Ella amará a otra persona:
el tiempo transcurre y el amor sucumbe,
y es natural el río que baje, y que al llover tengamos el cielo más cerca.
Y es natural olvidar, y hasta fingir olvido.
Aunque nadie lo quiera,
envejecen las vidas y los juegos de cuando niños,
y es natural también vivir con una diminuta herida en el corazón,
o que en primavera miremos atrás al invierno y pensemos:
Cuánto frío callé.
Es natural. Por eso,
ella amará a otra persona y está bien.
Sospecho que también es natural que yo ame a otra persona y está bien.
No sé si ya olvidó mi último beso o abrazo.
Y es natural que algún día no me importe.
Lo natural no necesita nada: sucede, aunque duela.
Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirá que esa melodía ronca
le cambia el ritmo del corazón.
O será alguna carita de las suyas
que yo le conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día ha de pensar en mí.
Como yo en ella.
O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un pincel en la noche,
o en un grafiti callado,
o una hoja seca que voló al azar.
No quería suelo, cabezota, voló.
Quiero imaginar que esa hoja se hizo gorrión y vuela lejos
con algo de nuestro amor, muy, muy lejos.
Y de alguna manera
tendrá que recordarme, sin querer,
escuchando una moneda caer en la acera,
como las mías al atardecer, con las que tanta magia le hice… bueno, no lo sé.
Será en algún momento,
no importa cuándo ni dónde, aquí o allá,
porque el amor, por parecerse al viento,
parece que se ha ido y no se va.
Reconozco haber robado la brisa al viento solo porque sí,
quizás lo hice para volar lejos,
como el cielo sin lluvia.
Y si en ese momento ella suspira,
y cualquiera que le pregunte por qué,
le tendrá que inventar una mentira
para que nunca sepa por qué fue.
Supongo que es casi una muerte.
Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo y quieto,
y poder gritar que sigues vivo y nadie oyese tu voz.
Muerte es un charco sin cielo preso en él.
Odio las despedidas, y más estas,
así que deja que busque otras palabras y otras líneas.
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz.
No te dejes vencer por el desaliento.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes,
dice el poeta.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Perdona la torpeza de mis palabras;
las he escrito sin saber cómo seguiría la siguiente palabra.
Muy bueno, me encantó tu poema, es esperanzador. Un gusto leerte.
 
Una noche en la que escribo.
Ella amará a otra persona
Yo subiré algún tejado, ¡oh capitán, mi capitán!
Y puede suceder que alguien me nombre,
pero ella fingirá no haber oído.
Ella amará a otra persona:
el tiempo transcurre y el amor sucumbe,
y es natural el río que baje, y que al llover tengamos el cielo más cerca.
Y es natural olvidar, y hasta fingir olvido.
Aunque nadie lo quiera,
envejecen las vidas y los juegos de cuando niños,
y es natural también vivir con una diminuta herida en el corazón,
o que en primavera miremos atrás al invierno y pensemos:
Cuánto frío callé.
Es natural. Por eso,
ella amará a otra persona y está bien.
Sospecho que también es natural que yo ame a otra persona y está bien.
No sé si ya olvidó mi último beso o abrazo.
Y es natural que algún día no me importe.
Lo natural no necesita nada: sucede, aunque duela.
Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirá que esa melodía ronca
le cambia el ritmo del corazón.
O será alguna carita de las suyas
que yo le conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día ha de pensar en mí.
Como yo en ella.
O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un pincel en la noche,
o en un grafiti callado,
o una hoja seca que voló al azar.
No quería suelo, cabezota, voló.
Quiero imaginar que esa hoja se hizo gorrión y vuela lejos
con algo de nuestro amor, muy, muy lejos.
Y de alguna manera
tendrá que recordarme, sin querer,
escuchando una moneda caer en la acera,
como las mías al atardecer, con las que tanta magia le hice… bueno, no lo sé.
Será en algún momento,
no importa cuándo ni dónde, aquí o allá,
porque el amor, por parecerse al viento,
parece que se ha ido y no se va.
Reconozco haber robado la brisa al viento solo porque sí,
quizás lo hice para volar lejos,
como el cielo sin lluvia.
Y si en ese momento ella suspira,
y cualquiera que le pregunte por qué,
le tendrá que inventar una mentira
para que nunca sepa por qué fue.
Supongo que es casi una muerte.
Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo y quieto,
y poder gritar que sigues vivo y nadie oyese tu voz.
Muerte es un charco sin cielo preso en él.
Odio las despedidas, y más estas,
así que deja que busque otras palabras y otras líneas.
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz.
No te dejes vencer por el desaliento.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes,
dice el poeta.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Perdona la torpeza de mis palabras;
las he escrito sin saber cómo seguiría la siguiente palabra.
Un deseo por seguir creando y creciendo a pesar de la incertidumbre.

Saludos
 
Atrás
Arriba