tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El bastidor y la atmósfera asimétrica sobre la mente exhausta. ¿Qué hacer? Me pregunto para no pensar esta noche vacía.
Con fragmentos inmoderados de una rutina exponencial. Recuerdo los peinados new wave a fines de los 80s
Creo que estaba a punto de estallar mi cabeza cargada de realidad entorno a los trastornos duros epocales.
La guita nunca alcanzó, pero eso jamás fue un impedimento para escapar del musgo ciego que pregonaba la adrenalina apocalíptica del capitalismo.
¡Que la alegría fría en el vacío y el fuego invisible nos vigilen de cerca esta noche en las calles!
Hace un tiempo llevaba los sueños en barquichuelos de papel al costado del cordón,
luego me parapeté en soledad disparando sueños de velas encendidas y cuentos alquitranados.
Soy una parte distante de mí aunque hasta hoy, me persigan siluetas oscuras y sombras jurásicas en las callejuelas nocturnas.
Abrazado siempre a los diferentes estímulos negativos que me ha regalado la vida.
No olvidaré jamás en volver a pensar en los años oscuros del local y los sándwiches de salchichón primavera en la carpintería.
Se siguen sucediendo experiencias y existen diferentes grados de escozores que tendré que vivir hasta el final.
La vida no alcanzará aunque viva para ver cómo se siguen alejando de mí todos los sueños que nunca tuve.
La misma humedad relente noctambulando conmigo como hace veinte años.
Con fragmentos inmoderados de una rutina exponencial. Recuerdo los peinados new wave a fines de los 80s
Creo que estaba a punto de estallar mi cabeza cargada de realidad entorno a los trastornos duros epocales.
La guita nunca alcanzó, pero eso jamás fue un impedimento para escapar del musgo ciego que pregonaba la adrenalina apocalíptica del capitalismo.
¡Que la alegría fría en el vacío y el fuego invisible nos vigilen de cerca esta noche en las calles!
Hace un tiempo llevaba los sueños en barquichuelos de papel al costado del cordón,
luego me parapeté en soledad disparando sueños de velas encendidas y cuentos alquitranados.
Soy una parte distante de mí aunque hasta hoy, me persigan siluetas oscuras y sombras jurásicas en las callejuelas nocturnas.
Abrazado siempre a los diferentes estímulos negativos que me ha regalado la vida.
No olvidaré jamás en volver a pensar en los años oscuros del local y los sándwiches de salchichón primavera en la carpintería.
Se siguen sucediendo experiencias y existen diferentes grados de escozores que tendré que vivir hasta el final.
La vida no alcanzará aunque viva para ver cómo se siguen alejando de mí todos los sueños que nunca tuve.
La misma humedad relente noctambulando conmigo como hace veinte años.