sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El hospital Marandulo, llamado así por la poca palabra de los pacientes, donde los Maxicuales, unos bandidos con nariz de payaso y ojos de búho salido, no paraban de mirar como la noche se empezaba a acostar entre la crueldad de niñatos demasiados egoístas, pues no paraban de romper alarmas y robarles dinero a los pacientes. Pero estos niñatos sinvergüenzas al salir del hospital rompiendo las ventanas con silenciosas artimañas, e inyectándoles a los pacientes morfina para que no pudieran rechistar, hasta que los Maxicuales los detuvieron y les dijeron:
Maxicuales: Donde vais tan bonitos, así tan gamberritos.
Niñatos mimados: Quitaros de en medio o os tiramos del tejado.
Maxicuales: Eso será, si nosotros queremos.
De pronto un vagabundo pasaba por el camino cerca de un policía, pues este vagabundo se había perdido buscando a la policía, y le estaba diciendo al policía que unos niñatos habían violado a su mujer, y esta empezó a gritar, y cuando el llego ya era demasiado tarde, a la vez que también le dijo que se había perdido.
Los Maxicuales y los niñatos mimados al ver al policía, se quedaron callados, pero no sabían que alguien les estaba espiando, ese alguien era Basceloidres, un hombre que tenía habilidades para detectar a la gente que hacía el mal, y que trabajaba para la policía. De pronto se vistió de delincuente y fue a engañarlos, pero estos al bajarse del tejado, echaron a correr, pero algo les paro, ya que unas cuerdas les habían cogido los pies, y después esas cuerdas los dejaron boca arriba, a la vez que que empezaron a acudir serpientes y estas se deslizaban con movimientos artísticos. Una vez hubo pasado todo eso apareció Basceloidres, que llevaba un traje negro intenso de delincuente, además tenía la cara enmascarada, y una espada de alto rango, además de tener un caballo llamado Frigopersia, ese caballo empezó a bailar un ritual que se ajustaba a la tensión de la guerra. Ese caballo llevaba los palpados pintados de rojo, y sus pestañas de color amarillo, así representaba el fuego de los miedos.
Basceloidres tiro un latigazo al suelo, y de pronto empezaron a salir cobras quemándose, y estas se arrancaban la piel a mordiscos, para apagar el fuego con su sangre, y de hay los niños mimados y los Maxicuales, estaban altamente asustados, a la vez que que Basceloidres, intimidaba con todas esas artes oscuras, que conducían a que el viento se quemara, y sus ojos se clavaran en los verdaderos delincuentes, hasta que de pronto empezaron a gritar y a gritar, pero Baceloidres les gritaba:
Basceloidres: Vais a pagar por vuestros delitos.
Ellos asustados le contestaron, que quien era el y que hacía con las cobras, porque las quemaba si ellas no tenían culpa.
Basceloidres: Las quemo, por no quemaros a vosotros miserables, así vais a quedar vosotros, porque ahora llamare a los lobos, y estos acudirán y os morderán.
Basceloidres silbo y empezaron a acudir lobos y estos lo miraban como un señor oscuro, que era su ser superior, y les hablo en su idioma, y estos aullaron y empezaron a saltar y a saltar para comérselos, y estos gritaban y gritaban, a la vez que el caballo relinchaba. Pero justo cuando las cuerdas estaban a punto de arrancarse, Basceloidres les dijo:
O me tiráis el dinero que habéis robado, o los lobos os comerán.
Ellos empezaron a tirar su dinero, y Basceloidres lo recupero, y ahora el que halla violado a la mujer del vagabundo, tiene que pasar una prueba, y esa prueba consiste en correr de aquí a su casa con todos los lobos detrás de el, así que corre.
Basceloidres le corto la cuerda y este corrió a toda velocidad, y los lobos iban detrás de el corriendo también a toda velocidad, pero este tenía 16 años e iba todo lo rápido que podía, hasta que cuando faltaba un minuto para llegar a la casa del vagabundo, Basceloidres les silbo a los lobos y estos volvieron con el, pues el no quería matarlos, simplemente quería meterles miedo, para que no lo volvieran hacer más.
Basceloidres era un experto en hacer pasar miedo a la gente que quería hacer el mal.
Y así fue como tanto los niños mimados, que les pidieron disculpas al vagabundo y a su mujer, además de ir a un centro de menores por sus delitos, y los Maxicuales que también pagaron sus delitos, fueron a la cárcel. Así termino esta historia.
Maxicuales: Donde vais tan bonitos, así tan gamberritos.
Niñatos mimados: Quitaros de en medio o os tiramos del tejado.
Maxicuales: Eso será, si nosotros queremos.
De pronto un vagabundo pasaba por el camino cerca de un policía, pues este vagabundo se había perdido buscando a la policía, y le estaba diciendo al policía que unos niñatos habían violado a su mujer, y esta empezó a gritar, y cuando el llego ya era demasiado tarde, a la vez que también le dijo que se había perdido.
Los Maxicuales y los niñatos mimados al ver al policía, se quedaron callados, pero no sabían que alguien les estaba espiando, ese alguien era Basceloidres, un hombre que tenía habilidades para detectar a la gente que hacía el mal, y que trabajaba para la policía. De pronto se vistió de delincuente y fue a engañarlos, pero estos al bajarse del tejado, echaron a correr, pero algo les paro, ya que unas cuerdas les habían cogido los pies, y después esas cuerdas los dejaron boca arriba, a la vez que que empezaron a acudir serpientes y estas se deslizaban con movimientos artísticos. Una vez hubo pasado todo eso apareció Basceloidres, que llevaba un traje negro intenso de delincuente, además tenía la cara enmascarada, y una espada de alto rango, además de tener un caballo llamado Frigopersia, ese caballo empezó a bailar un ritual que se ajustaba a la tensión de la guerra. Ese caballo llevaba los palpados pintados de rojo, y sus pestañas de color amarillo, así representaba el fuego de los miedos.
Basceloidres tiro un latigazo al suelo, y de pronto empezaron a salir cobras quemándose, y estas se arrancaban la piel a mordiscos, para apagar el fuego con su sangre, y de hay los niños mimados y los Maxicuales, estaban altamente asustados, a la vez que que Basceloidres, intimidaba con todas esas artes oscuras, que conducían a que el viento se quemara, y sus ojos se clavaran en los verdaderos delincuentes, hasta que de pronto empezaron a gritar y a gritar, pero Baceloidres les gritaba:
Basceloidres: Vais a pagar por vuestros delitos.
Ellos asustados le contestaron, que quien era el y que hacía con las cobras, porque las quemaba si ellas no tenían culpa.
Basceloidres: Las quemo, por no quemaros a vosotros miserables, así vais a quedar vosotros, porque ahora llamare a los lobos, y estos acudirán y os morderán.
Basceloidres silbo y empezaron a acudir lobos y estos lo miraban como un señor oscuro, que era su ser superior, y les hablo en su idioma, y estos aullaron y empezaron a saltar y a saltar para comérselos, y estos gritaban y gritaban, a la vez que el caballo relinchaba. Pero justo cuando las cuerdas estaban a punto de arrancarse, Basceloidres les dijo:
O me tiráis el dinero que habéis robado, o los lobos os comerán.
Ellos empezaron a tirar su dinero, y Basceloidres lo recupero, y ahora el que halla violado a la mujer del vagabundo, tiene que pasar una prueba, y esa prueba consiste en correr de aquí a su casa con todos los lobos detrás de el, así que corre.
Basceloidres le corto la cuerda y este corrió a toda velocidad, y los lobos iban detrás de el corriendo también a toda velocidad, pero este tenía 16 años e iba todo lo rápido que podía, hasta que cuando faltaba un minuto para llegar a la casa del vagabundo, Basceloidres les silbo a los lobos y estos volvieron con el, pues el no quería matarlos, simplemente quería meterles miedo, para que no lo volvieran hacer más.
Basceloidres era un experto en hacer pasar miedo a la gente que quería hacer el mal.
Y así fue como tanto los niños mimados, que les pidieron disculpas al vagabundo y a su mujer, además de ir a un centro de menores por sus delitos, y los Maxicuales que también pagaron sus delitos, fueron a la cárcel. Así termino esta historia.
Última edición: