BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las oscuras frondas
que se pueblan de murciélagos
con sus escupitajos negros y sus alas
cartilaginosas. Sus espacios destruidos,
las barbas disecadas como ensalmo
agitando el corazón que usa sus tóxicos.
Sólo después, una vez más, lo intentará.
Poblando sus árboles de manantiales secretos,
susurrados en proyección de partículas venerables,
sus lentas erecciones, sus músculos dilatados.
O esos núcleos donde el diafragma pronostica
su desazón de sueños envasados, su fragmento
de tierra estelar.
Allí donde no me llega a veces la palabra,
me ocurren las lágrimas, sus envases rotos.
Su celofán oscuro y quebradizo-.
©
que se pueblan de murciélagos
con sus escupitajos negros y sus alas
cartilaginosas. Sus espacios destruidos,
las barbas disecadas como ensalmo
agitando el corazón que usa sus tóxicos.
Sólo después, una vez más, lo intentará.
Poblando sus árboles de manantiales secretos,
susurrados en proyección de partículas venerables,
sus lentas erecciones, sus músculos dilatados.
O esos núcleos donde el diafragma pronostica
su desazón de sueños envasados, su fragmento
de tierra estelar.
Allí donde no me llega a veces la palabra,
me ocurren las lágrimas, sus envases rotos.
Su celofán oscuro y quebradizo-.
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