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Bajo el Flamboyán

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
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Bajo el flamboyán,
donde el cielo baja a hablar,
te vi partir vestida de brisa,
y mi alma no supo olvidar.

Tu sombra quedó en mi piel,
como tinta que no se va.
El viento aún guarda tu risa,
en cada rama que me quiere abrazar.

Me quedé con tu nombre en los labios,
con mil porqués temblando en el aire,
y el corazón colgando de un hilo
que nunca quiso soltarse.

Bajo el flamboyán,
mi amor no se va.
Vive en cada flor,
en cada hoja que cae.
Aunque tú no estás,
aunque el tiempo se va,
tu luz en mi pecho
nunca se apagará.

Mi vestido blanco lloró,
se rompió en pedazos de sol.
Y en el eco de aquel adiós,
mi corazón aún canta tu voz.

Aún espero sin esperarte,
porque el amor no entiende de finales,
ni de relojes que insisten
en medir lo irremediable.

Las flores caen lentas del cielo,
como besos que no pudimos dar.
Pero en el viento siento tu alma,
susurrándome que aún sabes amar.

Bajo el flamboyán,
yo te sigo amando en paz,
y en su sombra me quedo,
donde tú,
sin estar,
sigues siendo hogar.
 
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Bajo el flamboyán,
donde el cielo baja a hablar,
te vi partir vestida de brisa,
y mi alma no supo olvidar.

Tu sombra quedó en mi piel,
como tinta que no se va.
El viento aún guarda tu risa,
en cada rama que me quiere abrazar.

Me quedé con tu nombre en los labios,
con mil porqués temblando en el aire,
y el corazón colgando de un hilo
que nunca quiso soltarse.

Bajo el flamboyán,
mi amor no se va.
Vive en cada flor,
en cada hoja que cae.
Aunque tú no estás,
aunque el tiempo se va,
tu luz en mi pecho
nunca se apagará.

Mi vestido blanco lloró,
se rompió en pedazos de sol.
Y en el eco de aquel adiós,
mi corazón aún canta tu voz.

Aún espero sin esperarte,
porque el amor no entiende de finales,
ni de relojes que insisten
en medir lo irremediable.

Las flores caen lentas del cielo,
como besos que no pudimos dar.
Pero en el viento siento tu alma,
susurrándome que aún sabes amar.

Bajo el flamboyán,
yo te sigo amando en paz,
y en su sombra me quedo,
donde tú,
sin estar,
sigues siendo hogar.
Excelentes letras
Magnífico manejo de las imágenes.
Un abrazo
 
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