AYER
junio-79
Ayer, un mortero de la Serpiente,
equivoco astutamente su puntería
para buscar en el corazón de una inocente niña
el significado de su eterna alegría.
En su insolencia, al no encontrar
el alcance de lo incomprendido,
le arrebató la vida,
dejando un hoyo donde debió palpitar el amor
Nota:
Este poema está basado en un hecho histórico, el cual me toco ser partícipe directo. A mediados de Junio-79, miles de refugiados, huyendo de los bombardeos indiscriminado, por parte de la Fuerza Aérea , se movilizaron al sector del Reparto Las Brisas, donde yo vivía- ocupando el Instituto Nacional de Comercio y la Iglesia: San Miguel Arcángel. Una tarde se estremeció nuestra cuadra producto de una explosión en la Iglesia, varios vecinos, mi hermano Mario y otros, acudimos en busca de socorrer a las posibles víctimas, el espectáculo fue impactante, una madre y su hija, habían sido alcanzadas por la explosión como consecuencia la niña falleció casi inmediatamente. Dado que Managua había sido declarada; territorio de nadie, por los combates que se estaban dando en diferentes sectores de la ciudad, Monseñor Carballo, y los familiares de la niña, acordaron darle cristiana sepultura en los predios de la Iglesia. El ambiente era sombrío, casi nadie hablaba mientras cavamos la sepultura y en una sábana blanca que nos regalaron las Zepedas, envolvimos el cuerpo mutilado de la niña. Monseñor Carrballo, leyó un pasaje de la Biblia, y todos pretendimos la continuidad de la rutina de sobrevivir una guerra, queriendo olvidar el cuerpo mutilado de esa niña, víctima inocente de la violencia que pretendían imponernos Han pasado casi treinta años, y el ayer, sigue siendo tan vivo, que duelen los recuerdos.
La guerra se luce entre las artes, y arte es de lo macabro. Tu poema deja un hueco también en mi corazón. Conmovedor.