Aún y cuando los años se acumulan en mi cuerpo
y que mi mente clarece de la claridad que antes poseía,
y, que sólo la voluntad interior me mueve,
de manera lúcida recuerdo todos y cada uno de
los detalles que a tu gracil persona me atrajeron,
originando los sentimientos más puros y tiernos
que pudieran en mí existir.
No olvido aquel primer beso, la dulzura sin par,
esa perenne sonrisa tuya, única e inigualable,
tan bella, resplandeciente como un sol;
el brillo de tus ojos, el ondulante y cadencioso
movimiento de tu andar y, en especial, tu forma
de ser, que me ha hecho amarte...entonces y ahora.
DreamerMM. 07-14-2006.