De arco íris en el aire,
de azáhar y yerbabuena,
brillan en tu piel lunares
como en los cielos estrellas.
De tu pelo ensortijado
con azabaches y pena,
penden oscuros anillos
velando tu tez morena.
Ay niño de mis amores,
urdimbre de mis ojeras,
por ti perderé el sentío
todo el aliento, y mis fuerzas.
Mis ojos brillan al verte
cuando te miran de cerca,
y ese brillo no lo tiñen
ni las oscuras tinieblas.
Que te sonríe la suerte
y el cielo en ti se recrea:
bendiciones a millares
te derrame mientras duermas.
Lomafresquita