Cruzar La Noche
Poeta asiduo al portal
Autista demiurgo
Dios no me ama…
No me escucha,
no me ve.
Se regocija con mis lamentos
con mi desesperación.
Autista demiurgo...
Que se embriaga de salmos y rezos,
se regocija con el llanto del moribundo,
la plegaria del inocente,
la enfermedad del desahuciado.
¿Cómo pretendes que te amemos?
Si no hay eco,
si no hay ángel vengador que detenga al homicida,
al violador,
al pedofilo,
al asesino.
¿Cómo pretendes que lleguemos al cielo?
Si no hay escalera,
no hay absolución de los errores,
solo ese mediocre perdón
que musita el genocida para salvarse
mientras sus víctimas llenan la fosa común.
Nos dejas caer,
nos olvidas,
al engañarnos con el Paraíso.
Al menos el Caído no miente...
Él no ofrece la gloria,
solo el regodearnos
en nuestras faltas,
nuestros pecados,
en aquello que nos hace humanos.
Dios no me ama…
No me escucha,
no me ve.
Se regocija con mis lamentos
con mi desesperación.
Autista demiurgo...
Que se embriaga de salmos y rezos,
se regocija con el llanto del moribundo,
la plegaria del inocente,
la enfermedad del desahuciado.
¿Cómo pretendes que te amemos?
Si no hay eco,
si no hay ángel vengador que detenga al homicida,
al violador,
al pedofilo,
al asesino.
¿Cómo pretendes que lleguemos al cielo?
Si no hay escalera,
no hay absolución de los errores,
solo ese mediocre perdón
que musita el genocida para salvarse
mientras sus víctimas llenan la fosa común.
Nos dejas caer,
nos olvidas,
al engañarnos con el Paraíso.
Al menos el Caído no miente...
Él no ofrece la gloria,
solo el regodearnos
en nuestras faltas,
nuestros pecados,
en aquello que nos hace humanos.