Khande Canes
Poeta recién llegado
Han visitado mi cama
los fantasmas de las antiguas pitias
recitándome desnudas
sus terribles augurios de muerte
guerra y destrucción.
-¡Imágenes de futuros ya pasados
profetizan los finales!-.
Serpientes de fuego reptan por el cielo rojizo,
devorando con depravación
las carnes de la beatitud.
Los astros caen
ardiendo, bajo las miradas perplejas
de las miles de millones de cabezas aterrorizadas
por el fin que se acerca
derrumbando inevitable
los débiles pilares de mármol de la civilización.
Auguro la caída de reyes grandiosos
aplastados por el coloso cuerpo
de la Gran Tortuga Ocre.
Volverán los antiguos
héroes del pasado
matando Gorgonas, Hidras y Minotauros
con sus espadas ardientes
y su leyenda sobre los hombros cansados
(expuestos a traiciones amigas
mientras beben del vino de la vida).
- ¡Jau!¡Jau!¡Jau! -
Regresarán los Hijos de los Huesos
a las tierras que fermentaron antaño,
cuando el Hombre abrazaba árboles
y rezaba con las hojas agrietadas
cayendo sobre su cabeza lentamente
casi flotando ingrávidas
despacio y sin hablar
movidas sin remedio por los solfeos
de las ánimas ya liberadas.
Sonarán los Saxofones de la Tierra
cuando se acerquen las Profecías del Oráculo Inmortal
tocando los siete ritmos de la amargura,
augurando el inexorable final del Niño descalzo.
los fantasmas de las antiguas pitias
recitándome desnudas
sus terribles augurios de muerte
guerra y destrucción.
-¡Imágenes de futuros ya pasados
profetizan los finales!-.
Serpientes de fuego reptan por el cielo rojizo,
devorando con depravación
las carnes de la beatitud.
Los astros caen
ardiendo, bajo las miradas perplejas
de las miles de millones de cabezas aterrorizadas
por el fin que se acerca
derrumbando inevitable
los débiles pilares de mármol de la civilización.
Auguro la caída de reyes grandiosos
aplastados por el coloso cuerpo
de la Gran Tortuga Ocre.
Volverán los antiguos
héroes del pasado
matando Gorgonas, Hidras y Minotauros
con sus espadas ardientes
y su leyenda sobre los hombros cansados
(expuestos a traiciones amigas
mientras beben del vino de la vida).
- ¡Jau!¡Jau!¡Jau! -
Regresarán los Hijos de los Huesos
a las tierras que fermentaron antaño,
cuando el Hombre abrazaba árboles
y rezaba con las hojas agrietadas
cayendo sobre su cabeza lentamente
casi flotando ingrávidas
despacio y sin hablar
movidas sin remedio por los solfeos
de las ánimas ya liberadas.
Sonarán los Saxofones de la Tierra
cuando se acerquen las Profecías del Oráculo Inmortal
tocando los siete ritmos de la amargura,
augurando el inexorable final del Niño descalzo.
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