En la caida de mi pecho vuelvo a tu voz como
un desdichado,
con ganas de esperar tus ojos
porque cada palabra dolor o sonrisa
se extienden a tu boca
o se pierden vacias en tu asencia.
aún mi voz tiembla bajo tu alma
y ando reunido de términos grises
en las noches de espesas caricias,
con mis manos sueltas al tiempo del delirio,
buscando en los rincones las flores que sueñan tus labios,
el lento peso de tus pestañas en mi boca,
el ciego camino hacia tu vientre.
triste amante, ahora solo me quedan los
pasos nocturnos de mi sangre.
un desdichado,
con ganas de esperar tus ojos
porque cada palabra dolor o sonrisa
se extienden a tu boca
o se pierden vacias en tu asencia.
aún mi voz tiembla bajo tu alma
y ando reunido de términos grises
en las noches de espesas caricias,
con mis manos sueltas al tiempo del delirio,
buscando en los rincones las flores que sueñan tus labios,
el lento peso de tus pestañas en mi boca,
el ciego camino hacia tu vientre.
triste amante, ahora solo me quedan los
pasos nocturnos de mi sangre.