abcd
Poeta adicto al portal
Me vi sentado sobre mi propio ataúd,
borracho, alegre y borracho,
nadie me decía nada,
en el fondo todos sabían que un día yo mismo
me mataría.
Sudaba tinta, mis lágrimas siempre fueron de tinta,
lloré tanto, con una alegría inexplicable,
era perfecto ahí muerto,
ahí sentado yo sobre el ataúd.
Nadie decía nada,
yo comía una manzana.
Yo detenía el tiempo, y mordía,
y avanzaba.
Reflexioné, tuve mucho tiempo para verme muerto,
entendí que fui humano cuando comprendí a Sócrates:
La muerte se abalanzo sobre mi.
Liberado de la carga ósea
mi garganta grito un silencio profundo,
vinieron a buscarme aves, moscas, gusanos y hormigas.
Me veía hermoso viendome muerto.
Espere que la visión superflua del espacio
sea tapada por un recuerdo de amor,
no lo hizo,
espere y no sucedió.
Inerme, rompí las ropas,
hice caer el ataúd,
reí,
lloré y reí,
había sido culpa del alcohol.
Nunca muerto yo, nunca muero yo.
borracho, alegre y borracho,
nadie me decía nada,
en el fondo todos sabían que un día yo mismo
me mataría.
Sudaba tinta, mis lágrimas siempre fueron de tinta,
lloré tanto, con una alegría inexplicable,
era perfecto ahí muerto,
ahí sentado yo sobre el ataúd.
Nadie decía nada,
yo comía una manzana.
Yo detenía el tiempo, y mordía,
y avanzaba.
Reflexioné, tuve mucho tiempo para verme muerto,
entendí que fui humano cuando comprendí a Sócrates:
La muerte se abalanzo sobre mi.
Liberado de la carga ósea
mi garganta grito un silencio profundo,
vinieron a buscarme aves, moscas, gusanos y hormigas.
Me veía hermoso viendome muerto.
Espere que la visión superflua del espacio
sea tapada por un recuerdo de amor,
no lo hizo,
espere y no sucedió.
Inerme, rompí las ropas,
hice caer el ataúd,
reí,
lloré y reí,
había sido culpa del alcohol.
Nunca muerto yo, nunca muero yo.