EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
AULLIDOS DEL DESESPERO
I
Se van recorriendo distancias,
premuras de empedernidos
andamos en un mundo, qué lleno,
presiento que está vacío.
De quién empeña su alma,
de cuerpo, cascarón vacío,
de quién sin vacile se vende
pórtico abierto al río.
Cuánto de otros labios quisiera,
escuchar un consejo musical
o sentir en mi pecho el latido
de la otrora, mi vida proverbial.
II
Me embelesé con tu poema de ayer;
unos pájaros, un carrusel
y en mi mente en humo, dibujé
trazos largos, sin aristas, sin papel
Algo dices,
algo veo...
algo creo,
va llover.
Si no miente el oído
y en los ojos hay claridad,
un sentir de vacuidad
no detiene al carrusel.
III
Y si algo es muy cierto
para éste poeta que sueña
claro mar de verdiazul candileja
exalta a quién en la vida se empeña.
Sólo le detiene la parca,
y eso… ¡si acaso!
del otro lado del precipicio,
no está Belcebú
con tenedor aguzando al maleficio
y dispuesto a ensartar las almas
del siempre supersticioso tabú.
EPEV-Poerrante. Febrero 2013
I
Se van recorriendo distancias,
premuras de empedernidos
andamos en un mundo, qué lleno,
presiento que está vacío.
De quién empeña su alma,
de cuerpo, cascarón vacío,
de quién sin vacile se vende
pórtico abierto al río.
Cuánto de otros labios quisiera,
escuchar un consejo musical
o sentir en mi pecho el latido
de la otrora, mi vida proverbial.
II
Me embelesé con tu poema de ayer;
unos pájaros, un carrusel
y en mi mente en humo, dibujé
trazos largos, sin aristas, sin papel
Algo dices,
algo veo...
algo creo,
va llover.
Si no miente el oído
y en los ojos hay claridad,
un sentir de vacuidad
no detiene al carrusel.
III
Y si algo es muy cierto
para éste poeta que sueña
claro mar de verdiazul candileja
exalta a quién en la vida se empeña.
Sólo le detiene la parca,
y eso… ¡si acaso!
del otro lado del precipicio,
no está Belcebú
con tenedor aguzando al maleficio
y dispuesto a ensartar las almas
del siempre supersticioso tabú.
EPEV-Poerrante. Febrero 2013
Última edición: