Silvestreriana
Poeta recién llegado
Ata mis cabellos…
A tu armadura ciega.
Libera la duda que llora en tu seno
Encontraras en ellos:
Encierro de gritos
Lloviznas perpetuas en las que me envuelvo
La luz enredada por toda mi casa
Arruga en la nuca de túnicas sucias
Una soledad celosa y amada
Un lápiz de labios naranja o rosado
Un libro tirado…
Algún pensamiento de esos que me asaltan
en noches de invierno.
El trasfondo triste de aquella sonrisa
Restos de la idea que ayer me llenaba
Una flor marchita que tiene cien años
Algunos recuerdos que tendré mañana
Un resentimiento por tanta injusticia
Los papeles sueltos en la vieja mesa
La marcha cansada que llevo en la espalda
Un árbol inmenso que vive sin agua
Cuya sombra cubre mi existencia extraña
Un pueblito alegre que guinda del aire
Con un gran reloj de arena y bambú
Un hombre que amo y que no he conocido
Una poesía gritando ¡soy libre!
Un niño pidiendo… ¡quiero ser humano!
Una mano inmensa diciéndome adiós
Este sentimiento de amor por la patria
El vacío que deja preguntar por Dios
Ironía en los ojos de mis manos secas
Porque ni siquiera me he encontrado yo.
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