Mi cuerpo yacía sólo
Sobre la locura del horror
Inundada de máquinas, oscuridad
Abría los ojos y veía lo mismo,
Moscas negras, merodeando mi carne.
Sobriedad, pero aún veía esos cadáveres al lado mío.
Boca seca desecada por la impaciencia de la verdad
Y yo agonizaba
El dolor punzante en mis entrañas,
Anhelaba escapar en una lágrima de pasión.
Mis ojos taciturnos miraban ese vacío
Y escribían en el viento palabras de amor
Disipadas poco a poco por este malsano soplo que viajaba en el ambiente.
Es un aire amargo con olor a muerte que se queda impregnado en mi piel,
Es un lugar envilecedor, donde viven sólo las peores pesadillas.
Mi cuerpo tumbado sobre las máquinas frías de metal oxidado
Mi piel blanca más pálida aún se ponía y mis labios rojos desérticos temblaban
Pocas frases tontas lograba mi trastornado cerebro formar pero todas eran sobre ti
Y la última lágrima de miel rodó por mis ojos marchitos,
Tratando de endulzar un poco mí pobre desolado corazón.
Sentía cómo mi esqueleto era carcomido
Por repulsivas criaturas de ojos rojos y alma negra.
Sus dientes acuchillaban con fuerza mis brazos
Y comían saciándose de mi propia carne.
Muerte lenta, pero la merecía
Soñando entre ojos oscuros y piel morena
Soñando ese ser oscuro que vagaba en mi cabeza. Te siento cerca.
Y en mi ilusión
Ese hórrido ambiente se desvanecía
Quedando en el medio tu miserable fragancia;
me asfixiabas me liberabas
Una extraña frescura nacía del vaho maloliente del pantano,
Y las aguas negras rodeaban un semblante conocido;
Pero aún se dibujaba débilmente en mis pequeños labios pálidos
Un calor moribundo que me recordaba un beso tuyo
Y en ese sonido hueco dónde un gemido profanaba la tranquilidad del morboso silencio
Mis oídos adoraban aquel bramido que brindaba al ambiente un extraño calor frío;
Y observaban miraban con impaciencia esperaban solamente el fin
Con una eterna angustia comenzó mi corazón a temblar en mi macilento cuerpo,
Mi sangre rompía con un virus letal las venas que lo transportaban.
Yo no luchaba contra el dolor y fenecía
Cuando di cuenta de los horrores que me esperaban, me dejé ir con tu olor malsano
Que inesperadamente corrompió toda creencia mía en ese momento.
Tu sombría figura ayudaba a mi alma a correr encima de las putrefactas criaturas
La pena y el dolor se dispersaban en el medio y se mezclaban con los gemidos,
Para perderse entre los ecos de mis pasos sobre las máquinas roídas.
Fenecí frente a tus ojos negros que permanecían melancólicamente quietos, pero
Nació la esperanza perdida y renací entre tus brazos secos que aguardaban mi llegada;
Volteé al pasado y miré mi cuerpo consumido entre metales y quimeras.
Consumida, derrotada y abatida, esperaba nueva vida de castigos
Te esperaba a ti en el sonido del silencio
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