danie
solo un pensamiento...
Un día me puse a meditar
sobre la cornisa de la historia
y sus avaluadas biografías,
sobre las huellas de la fábula de la noche y el día,
y pensando y pensando,
me dije
sobre la cornisa de la historia
y sus avaluadas biografías,
sobre las huellas de la fábula de la noche y el día,
y pensando y pensando,
me dije
No vivir y aspirar albos arrollados
por granos caprichosos de fango y mugre
Pisoteados por los pasos
de sombras arqueadas en las arenas inmóviles.
Léxicos de tenores de una mente esparcida
por el viento, de vidas y sueños que formando templos vacíos
sobre los celajes del limbo,
respirando el hollín y la ceniza del ayer
Siempre en la lumbrera de una noche opaca
que traspasa con su oscuridad las semillas
y las hojas mustias de savia seca,
los pórticos de una aurora sin amanecer
y los amaneceres sin despertar del letargo de la expiración;
gandules sentimientos que yacen en las ciénagas turbias
del yermo de la culpa.
No vivir entre muertos de óxidos baluartes
hechos de mármol y sal acerba,
de murallas de rostros que lamentan
con las lenguas y los ojos de una deshilachada existencia
vidas sin oxígeno,
sin albas,
sin azules emociones
y ya sin tiempo.
Voces que no callan y claman su silencio sórdido,
que hurtan los cofres de quimeras y anhelos,
de una abstracción utópica que se derrama
con las lágrimas de las nubes sin cielo.
No querer vivir dentro del espejo de la remembranza
y sus cristales rotos,
vidrios filosos que cercenan la gnosis
y su oscuro meollo.
No vivir así, con palabras fallecidas
del desmán perplejo
sobre el gélido tálamo de la difunta raíz
de mi sangre y mi credo.