Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Perdí las llaves para abrir imposibles
emborrachándome de momentos sin piel,
recorrí las orillas de la ciudad reflejándome
en los ecos de un punto y aparte.
En mis manos un reloj asesinado,
en mis oídos música de las estrellas,
en mi piel crecían minutos como setas,
en mis ojos hibernaba una tormenta,
en mi boca un ejercito de poemas.
No todo estaba perdido para mí
si podía tocar con la punta de los dedos
un arcoíris amigo escondido en un pequeño nido
porque desde que nació siempre quiso ser pájaro.
emborrachándome de momentos sin piel,
recorrí las orillas de la ciudad reflejándome
en los ecos de un punto y aparte.
En mis manos un reloj asesinado,
en mis oídos música de las estrellas,
en mi piel crecían minutos como setas,
en mis ojos hibernaba una tormenta,
en mi boca un ejercito de poemas.
No todo estaba perdido para mí
si podía tocar con la punta de los dedos
un arcoíris amigo escondido en un pequeño nido
porque desde que nació siempre quiso ser pájaro.