PAJARILLO HOMBRE
Es de cielos cuadros negros granadina
es el vuelvo del volar biseccionado
con volátiles arenas vespertinas
y conceptos de gigante abandonado.
Es de vientos que resurgen los combates
de caricias que se fueron resentidas
y regresan opiniones sin debates
en los cielos de naranja y mandarina.
De los vuelos un programa desprendido
que se acercan a las ramas y al follaje
con recuerdo de los cantos reprimidos,
impresentes, imbatidos, indolentes.
Es entonces un descanso palatino
de raíces entrañables a cubierto,
como un barco en una rama sin sentido,
como un ensueño que vuela no despierto.
Serán hormigas bufandas o linternas,
serán ojos de mi canto degollado,
serán sombra en la rama perdida eterna,
serán hojas que se mueren acabando
un desastre de los cantos compartidos,
con tus manos, con mis manos, con el tiempo.
Uuuuyyyyy me siento tan consentida. Gracias querido amigo, Pantematico. Tu poema tiene ese aire raro y atractivo que mezcla imagen y sensación sin pedir permiso. Algunas metáforas me tomaron por sorpresa, pero justo por eso se quedan dando vueltas, como ese vuelo partido o los cielos granadina. Me gusta cómo vas armando un paisaje que no se entiende del todo, pero que se siente.
El final me sacó una pausa. Esa lluvia de símbolos que cae sobre las manos y el tiempo deja una impresión fuerte, como si el poema siguiera pensando después de cerrar. Aprecio el gesto y el detalle de escribirlo.
Gracias de nuevo por traerlo hasta mí. Te dejo este regalito,
PAJARILLO SOMBRA
Vuelan mis pasos en un ribete de silencio
y se doblan, quién sabe por qué,
como si una rama antigua me dictara
los nombres que olvidé en otro cielo.
Traigo en la mano un temblor de mandarina
medio derretido, medio soñando,
y lo dejo caer sobre las hojas
para ver si despierta un canto torcido.
Hay un soplo que desata mis bordes,
un susurro que se sienta conmigo
a mirar cómo el viento
se cose bufandas con hilos de polvo.
A veces regreso a un árbol que no existe,
me siento en su sombra sin sombra
y escucho a las hormigas decir
que la noche también tiene voz de pájaro.
Si alguien pregunta de dónde vengo,
solo alzo las manos, así, sin prisa,
porque traen marcas de vuelos ajenos
que no se borran ni con lluvia ni con sueño.
Y sigo, Pantematico, sigo
aunque el aire se parta en dos,
porque hay caminos que se inventan
solo cuando uno decide pisarlos.