Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
En la cueva remota del presidio,
estanca, opaca, enhiesta,
enarbolo banderas de exilio y de recuerdos,
que no me corresponden,
que me aman sin efecto en mi presente,
coma de los sentidos,
mente abierta a los sueños,
que se ciñen, me cercan, se apretujan, se escurren
de su forma, su propia realidad,
de porqués,
porque hay fantasías que duelen, que se intrincan,
que se dejan llevar por los erizos
del alma,
quimeras que caminan a hurtadillas
hasta hacerse una sombra de mí, si miro hacia delante,
a la vanguardia van, y se les puede ver marcando el paso,
aunque intente vagar con ellas de la mano, es imposible
el brillo del contacto, o un sol que desdibuja mi otra noche,
cuando dejo de darme por vencido,
de entregarme a esta diáspora, avalancha,
de besar el rescoldo de nuestra primavera,
de tocarte buscando soledad, nada más,
de tenerte más cerca que mi melancolía,
cuando hago referencia y no me lacra,
que me ocupes sin posibilidad alguna de ver que no lo haces.
estanca, opaca, enhiesta,
enarbolo banderas de exilio y de recuerdos,
que no me corresponden,
que me aman sin efecto en mi presente,
coma de los sentidos,
mente abierta a los sueños,
que se ciñen, me cercan, se apretujan, se escurren
de su forma, su propia realidad,
de porqués,
porque hay fantasías que duelen, que se intrincan,
que se dejan llevar por los erizos
del alma,
quimeras que caminan a hurtadillas
hasta hacerse una sombra de mí, si miro hacia delante,
a la vanguardia van, y se les puede ver marcando el paso,
aunque intente vagar con ellas de la mano, es imposible
el brillo del contacto, o un sol que desdibuja mi otra noche,
cuando dejo de darme por vencido,
de entregarme a esta diáspora, avalancha,
de besar el rescoldo de nuestra primavera,
de tocarte buscando soledad, nada más,
de tenerte más cerca que mi melancolía,
cuando hago referencia y no me lacra,
que me ocupes sin posibilidad alguna de ver que no lo haces.