Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Apócrifo
Iba el niño jugando
y tropezó con el niño dios;
con tan mala suerte, ¡dios santo!,
que el último se levantó
y dijo, -lo que ahora es salmo-:
por ir conmigo tropezando...
Sin piedad lo fulminó.
Luego quiso el divino
hacer un milagro mayor:
resucitó la piedra del camino
y la vida pasada la enterró.
Ahora todos cantan
los salmos con arte mayor;
es el miedo de ser niño
y tropezar con el menor.
Iba el niño jugando
y tropezó con el niño dios;
con tan mala suerte, ¡dios santo!,
que el último se levantó
y dijo, -lo que ahora es salmo-:
por ir conmigo tropezando...
Sin piedad lo fulminó.
Luego quiso el divino
hacer un milagro mayor:
resucitó la piedra del camino
y la vida pasada la enterró.
Ahora todos cantan
los salmos con arte mayor;
es el miedo de ser niño
y tropezar con el menor.