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Detente por un momento,
dale un vistazo a esta ficha:
¿quién quita que encuentres dicha
si escuchas bien este cuento?
El varón que te presento
tiene pocas ambiciones:
halla sus satisfacciones
en la música y el arte;
no pretende impresionarte
con melindrosas razones.
Es más bien alto que bajo;
como ves, no está tan mal:
ese cuerpo sin igual
lo mantiene con trabajo.
Come poco y sin relajo;
juega al tenis, también nada,
porque a barriga y papada
teme más que a negra peste.
Sabe bien, aunque le cueste,
distinguirse en la manada.
Así pues, linda mujer,
si buscas risas y amores
y mitigar los dolores
que el mundo da por doquier,
este hombre puede ser
lo que a tu vida conviene.
Escribe, ¿qué te detiene?,
que él de amor y versos sabe,
y además tiene la llave
para que tu alma no pene.
Pedro Fernández Borrero
Detente por un momento,
dale un vistazo a esta ficha:
¿quién quita que encuentres dicha
si escuchas bien este cuento?
El varón que te presento
tiene pocas ambiciones:
halla sus satisfacciones
en la música y el arte;
no pretende impresionarte
con melindrosas razones.
Es más bien alto que bajo;
como ves, no está tan mal:
ese cuerpo sin igual
lo mantiene con trabajo.
Come poco y sin relajo;
juega al tenis, también nada,
porque a barriga y papada
teme más que a negra peste.
Sabe bien, aunque le cueste,
distinguirse en la manada.
Así pues, linda mujer,
si buscas risas y amores
y mitigar los dolores
que el mundo da por doquier,
este hombre puede ser
lo que a tu vida conviene.
Escribe, ¿qué te detiene?,
que él de amor y versos sabe,
y además tiene la llave
para que tu alma no pene.
Pedro Fernández Borrero