La Sexorcisto
Lluna V. L.
Suelta los perros de guerra
para que vayan a masticar las ideas del enemigo
y si no pueden, que muerdan y destrocen sus cuerpos y sus destinos,
da lo mismo, su aliento nefasto hará todo lo que tenga que hacer,
cuatro, cinco o seis; mil o diez mil,
señor de la guerra mueve la mano y ejecuta las ordenes de aniquilación
para que el antagonista se de cuenta que esta es una batalla que no podrá ganar,
vuelve a proclamar la letanía de convicciones a cualquier precio
para que la maquinaria de combate vuelva a impactar y a impactar contra
lo más cercano que tenga, echa un vistazo mientras vivas,
los restos y el terreno se confunden a la vista,
el enemigo ha de saber que tu honor es un arma de pánico a tener cuenta
y cuando el sol vuelva a brillar la tierra no podrá drenar la sangre,
acciona masivamente la oscuridad o la luz,
descuartizados o quemados, ellos serán destruidos,
es la batalla de tu vida, una vez más la suerte ya está echada.
para que vayan a masticar las ideas del enemigo
y si no pueden, que muerdan y destrocen sus cuerpos y sus destinos,
da lo mismo, su aliento nefasto hará todo lo que tenga que hacer,
cuatro, cinco o seis; mil o diez mil,
señor de la guerra mueve la mano y ejecuta las ordenes de aniquilación
para que el antagonista se de cuenta que esta es una batalla que no podrá ganar,
vuelve a proclamar la letanía de convicciones a cualquier precio
para que la maquinaria de combate vuelva a impactar y a impactar contra
lo más cercano que tenga, echa un vistazo mientras vivas,
los restos y el terreno se confunden a la vista,
el enemigo ha de saber que tu honor es un arma de pánico a tener cuenta
y cuando el sol vuelva a brillar la tierra no podrá drenar la sangre,
acciona masivamente la oscuridad o la luz,
descuartizados o quemados, ellos serán destruidos,
es la batalla de tu vida, una vez más la suerte ya está echada.
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