Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anacrónico, cerró los ojos
y vio sus nubes disecadas.
Era esperpento humorístico,
y quiso reírse a carcajadas.
En vez de eso, cerró más fuerte los ojos,
rogando que también se le secará el alma.
Y como todo necio soberano, -se irguió,
escuchó graznar al cuervo
justo cuando gimió;
por eso nadie lo escuchó.
Me gustan los cuervos, -dijo en voz alta,
entonces sonrió su alma
porque sus ojos lloraban.
El silencio era lo único que quedaba.
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