Lady_Darck
Poeta adicto al portal
Lady_Darck
brokenkness
En la luminosidad de aquel lóbrego cuarto
me encuentro delirando, con la mirada perdida,
adivinando dónde es que el viento sopla,
escondida dentro de mi mente, mi refugio maldito.
Encadenada a cadáveres incrustados en la pared,
abierta desde la garganta hasta el estómago,
interior vacío y lujuria inmaculada,
la imagen salvaje de un deseo superior.
Desde la ventana alguien observa
el hórrido holograma de amorfa inocencia
ferviente encanto dejarse arrastrar,
guardando reticencias mezcladas en su andar.
El crujido de vertebras al caminar,
indican el caos reptante,
veintiocho pasos a la puerta sangrante,
la separan de la lasciva realidad.
Como un rayo demencial de extraño misticismo
mi mirada se impregnó en el negro de sus ojos
con ese brillo casi esquizofrénico
y esa sonrisa de unísona perversión.
Arrastrandose sobre miembros amputados,
un mar de coágulos de sangre,
el grito remece los cimientos,
mezclando salmos con blasfemias.
El vástago influjo de mi mirada
dibujó horizontes en su sien
ahuyentando por completo la razón
y desterrandolo de su nítido corazón.
brokenkness
En la luminosidad de aquel lóbrego cuarto
me encuentro delirando, con la mirada perdida,
adivinando dónde es que el viento sopla,
escondida dentro de mi mente, mi refugio maldito.
Encadenada a cadáveres incrustados en la pared,
abierta desde la garganta hasta el estómago,
interior vacío y lujuria inmaculada,
la imagen salvaje de un deseo superior.
Desde la ventana alguien observa
el hórrido holograma de amorfa inocencia
ferviente encanto dejarse arrastrar,
guardando reticencias mezcladas en su andar.
El crujido de vertebras al caminar,
indican el caos reptante,
veintiocho pasos a la puerta sangrante,
la separan de la lasciva realidad.
Como un rayo demencial de extraño misticismo
mi mirada se impregnó en el negro de sus ojos
con ese brillo casi esquizofrénico
y esa sonrisa de unísona perversión.
Arrastrandose sobre miembros amputados,
un mar de coágulos de sangre,
el grito remece los cimientos,
mezclando salmos con blasfemias.
El vástago influjo de mi mirada
dibujó horizontes en su sien
ahuyentando por completo la razón
y desterrandolo de su nítido corazón.
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