poetakabik
Poeta veterano en el portal
Me sangra el corazón, y en tu abandono
se enciende un fuego lento que te entono;
si el mundo se disuelve en tu memoria,
mi piel escribe en ti otra victoria.
Pues cuando ya no sabes quién me nombra,
mi cuerpo te lo dice, y te retumba;
tu olvido es llamarada que me hiere
y al mismo tiempo alienta lo que quiere.
Te acerco, y tu tiniebla se estremece;
la duda en ti se rompe cuando crece
la urgencia de mi mano en tu cintura,
buscando en tu silencio la abertura.
Tus labios, que no saben de tu historia,
recuerdan, sin pensarlo, mi caricia;
es tu deseo, libre de memoria,
quien abre en mí su antigua profecía.
Y tiembla tu respiración prendida
al compás de mi entrega contenida;
tu nombre se te olvida en un gemido,
mas reconoces mío lo vivido.
Despiertas sin saber por qué ardes tanto:
mi boca en tu clavícula es un canto,
y en cada roce el mundo se detiene
hasta que el tiempo ceda y nos condene.
Tu mente se disuelve… yo te aprieto;
la noche es más real sobre tu pecho;
y aunque no sepas quién se funda en ti,
tu cuerpo sí: renace al verme aquí.
Y así, cuando el olvido te devora,
mi amor te poseerá mejor que nunca:
no necesitas pasado para amarme,
solo la piel ardiendo al entregarme.
se enciende un fuego lento que te entono;
si el mundo se disuelve en tu memoria,
mi piel escribe en ti otra victoria.
Pues cuando ya no sabes quién me nombra,
mi cuerpo te lo dice, y te retumba;
tu olvido es llamarada que me hiere
y al mismo tiempo alienta lo que quiere.
Te acerco, y tu tiniebla se estremece;
la duda en ti se rompe cuando crece
la urgencia de mi mano en tu cintura,
buscando en tu silencio la abertura.
Tus labios, que no saben de tu historia,
recuerdan, sin pensarlo, mi caricia;
es tu deseo, libre de memoria,
quien abre en mí su antigua profecía.
Y tiembla tu respiración prendida
al compás de mi entrega contenida;
tu nombre se te olvida en un gemido,
mas reconoces mío lo vivido.
Despiertas sin saber por qué ardes tanto:
mi boca en tu clavícula es un canto,
y en cada roce el mundo se detiene
hasta que el tiempo ceda y nos condene.
Tu mente se disuelve… yo te aprieto;
la noche es más real sobre tu pecho;
y aunque no sepas quién se funda en ti,
tu cuerpo sí: renace al verme aquí.
Y así, cuando el olvido te devora,
mi amor te poseerá mejor que nunca:
no necesitas pasado para amarme,
solo la piel ardiendo al entregarme.
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