Y te veo caída en el sofá
murmurando que te olvidé, mirándome al pasar de allá para acá con una triste sonrisa esperando mi beso, pero yo prisionero del tiempo paso inadvertido en frente de tus cabellos duros.
En el mundo cada segundo requiere de mis cuidados, esperando a toda hora un fuerte brazo acompañado de mis mil sentidos imposibilitándome tomarte.
Fue en uno de mis sueños cuando recordé que me enamoraste, tú dueña de todos mis miembros.
Y venía a mí tu largo cuello emparejado con tus cabellos que se extinguían un tanto mas abajo de tu ombligo, me torturaba tu cadera, un espiral rojizo que marea, un ardiente huracán destructor del silencio.
Tus dulces e infinitas formas melódicas provenientes de tu voz son una delicia que no debe ser abandonada.
murmurando que te olvidé, mirándome al pasar de allá para acá con una triste sonrisa esperando mi beso, pero yo prisionero del tiempo paso inadvertido en frente de tus cabellos duros.
En el mundo cada segundo requiere de mis cuidados, esperando a toda hora un fuerte brazo acompañado de mis mil sentidos imposibilitándome tomarte.
Fue en uno de mis sueños cuando recordé que me enamoraste, tú dueña de todos mis miembros.
Y venía a mí tu largo cuello emparejado con tus cabellos que se extinguían un tanto mas abajo de tu ombligo, me torturaba tu cadera, un espiral rojizo que marea, un ardiente huracán destructor del silencio.
Tus dulces e infinitas formas melódicas provenientes de tu voz son una delicia que no debe ser abandonada.