gustavo garcia
Poeta fiel al portal
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!Hola Gustavo! ¿Como te va?
Estas cantarinas palabras, me sacàron de mi profùnda meditaciòn en mi humlde chòza, donde pàso el invierno, y los dias de lluvia, como Diògenes en Atenas, pasaria los inviernos en su barril, filosofàndo sobre còsas mas trascendèntes, y yo, en lo transcendental para mi, mis pensamièntos, algùnas veces leyendo, invocando recuerdos, de dias màs felices? Recordando que en unos dias similàres, un àlma generòsa y bella, me brindò un rincòn a su làdo, junto a la chimenèa, en una casita hècha de chocolàte, y donde le preparè un tè, para que prolongàramos la chàrla,, con la segunda intenciòn, de , al entregàrle la taza, pudiera rozar la piel de sus mànos y sentir el ròce sus dèdos con los mios, què sensaciòn percibiria .y recordando romànticos momèntos, màs vividos en el pensamiènto que en la realidad, porque el amor es asi, fugàz como èllos, vivèncias de segundos. ¿ Como eternizarlos? En nuestro propio interior, por èso pienso tanto a sòlas
Pero, perdòna mi descortesia, Pasa, mujer,,dèjame acomodàr mejor èste desòrden, Acèrcate a la chimenèa, la tarde està hùmeda y triste,ponte còmoda. No hay luz, sòlo la chimenea nos alùmbra, caliènta el agua del tè, el que en un viaje a Japòn, aprendi en la Ceremònia del Tè. Olvidate, de mi vivència que te contè anteriormente, no tienes que temèr mi inocènte picardia (La de rozàr tus mànos al darte la tàza) . Aqui la tèngo, y tambièn la servillèta de encàjes que sòlo la he usàdo dos vèces con la de ahòra.. Con el primer tè, que es mas espèso, limpiarè bien el borde de la taza, no te robarè el sabòr de tus làbios. Ven, sentèmonos, cèrca, muy cerquita, la tarde es fria y de penùmbras, el ambiènte frèsco, sòrbe tu tè, y mientras entràmos en el calòr natural, sentaditos, hombro con hombro, percibo el calòr de èsa parte de tu cuerpo, que me dice que ères una realidad, que no es suèño lo que vivo, Dejàste que te tomàra una mano, y te llevàrè de èlla, al jardin escondido de mis suèños, mis palàbras, èran para ti .èra mi corazòn abierto, donde mostràba lo que soy, y tù, pensàbas, entrecerràdos los ojos, como los mios, cuando te lo narràba; estàbas sumergida en una semi somnolència, que el calorcito del ambiènte hacia gràta. Sin darte cuènta, tu cabecita se deslizò ligeramente reclinada sobre mi hombro, tus cabèllos, se despeinàron y cayèron sobre tu càra, Instintivamente los ordenè con toda la delicadeza de que soy capàz, y al obervar que tus ojos seguian semi-cerràdos, mis làbios depositàron en tu frente un beso tan suave, que no sè si lo sentiste. Yo, senti como si hubièsemos hecho el amor.
Gustavo Garcia.
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