Âme Noire
Poeta recién llegado
Construí castillos de ilusiones sobre pantanos,
Deposité piedra sobre piedra formando mi sueño,
Pero bien es sabido que no es lugar donde edificar pasiones las tierras lodosas.
Indagué en las cámaras de mi castillo dorado,
Alumbrada en su oscuridad por la tenue vela de la ingenuidad,
Pero la débil llama de la inocencia se apaga al menor soplo de realidad.
Caminé entonces a tientas, buscando tu cuerpo de espuma en las salas de mi fantasía,
Quise perder mis dedos en tus cabellos incorpóreos y hundir mi miedo en tu pecho inexistente,
Pero quedé abrazada a la nada que cimienta mis delirios.
Vinieron a ampararme las palabras de tus labios distantes,
Me arrullaron versos transportados por el frío corriente de la incertidumbre,
Pero al callar el murmullo de los vocablos,
Al dejar a un lado el sueño de mi palacio,
quedé sola en el desvelo de realidad.
Lloré en medio del yermo estéril de mi mundo,
Hundí las uñas en el suelo que pretendí tu cuerpo nunca visto,
Pero las lágrimas formaron un charco de barro
que me recordó la tierra donde edifiqué mi fortaleza ilusoria.
Reconstruí entre sollozos el sueño de tu persona,
para seguir buscando entre las habitaciones con la luz de mi empeño
tu tembloroso contorno a contraluz de tus poemas.
Sinèrement,
Âme Noire
Deposité piedra sobre piedra formando mi sueño,
Pero bien es sabido que no es lugar donde edificar pasiones las tierras lodosas.
Indagué en las cámaras de mi castillo dorado,
Alumbrada en su oscuridad por la tenue vela de la ingenuidad,
Pero la débil llama de la inocencia se apaga al menor soplo de realidad.
Caminé entonces a tientas, buscando tu cuerpo de espuma en las salas de mi fantasía,
Quise perder mis dedos en tus cabellos incorpóreos y hundir mi miedo en tu pecho inexistente,
Pero quedé abrazada a la nada que cimienta mis delirios.
Vinieron a ampararme las palabras de tus labios distantes,
Me arrullaron versos transportados por el frío corriente de la incertidumbre,
Pero al callar el murmullo de los vocablos,
Al dejar a un lado el sueño de mi palacio,
quedé sola en el desvelo de realidad.
Lloré en medio del yermo estéril de mi mundo,
Hundí las uñas en el suelo que pretendí tu cuerpo nunca visto,
Pero las lágrimas formaron un charco de barro
que me recordó la tierra donde edifiqué mi fortaleza ilusoria.
Reconstruí entre sollozos el sueño de tu persona,
para seguir buscando entre las habitaciones con la luz de mi empeño
tu tembloroso contorno a contraluz de tus poemas.
Sinèrement,
Âme Noire