IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Tierras por explorar,
brota la rosa nacarada de la vida,
roza con sus brillos todo cuerpo,
inunda a cada alma de piedra,
las inunda de un color inmenso,
de un calor tan profundo,
de un frío que renueva,
emerge un nuevo sol,
y una nueva luna,
semblantes de áureo firmamento,
las estrellas forman parte del paisaje,
de los días y las noches,
y aún nos recuerdan entre sueños,
que cada vez más cerca están,
los sacros ósculos del horizonte,
de un templo más digno
que la vida y su perfección,
pero que al mismo tiempo nos duerme,
cuando los sueños, sueños son,
y la vida sueño es,
cuando la muerte vida es,
y la cima, suelo,
cuando las aspiraciones se encienden,
como velas,
lo que se apaga no es la mente,
sino el cuerpo,
sangre de consciencia ensoñada,
sueños de amalgama estelar.
brota la rosa nacarada de la vida,
roza con sus brillos todo cuerpo,
inunda a cada alma de piedra,
las inunda de un color inmenso,
de un calor tan profundo,
de un frío que renueva,
emerge un nuevo sol,
y una nueva luna,
semblantes de áureo firmamento,
las estrellas forman parte del paisaje,
de los días y las noches,
y aún nos recuerdan entre sueños,
que cada vez más cerca están,
los sacros ósculos del horizonte,
de un templo más digno
que la vida y su perfección,
pero que al mismo tiempo nos duerme,
cuando los sueños, sueños son,
y la vida sueño es,
cuando la muerte vida es,
y la cima, suelo,
cuando las aspiraciones se encienden,
como velas,
lo que se apaga no es la mente,
sino el cuerpo,
sangre de consciencia ensoñada,
sueños de amalgama estelar.