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Alzheimer

Flor de agosto

Poeta que considera el portal su segunda casa
Si hubiese sabido que algún día ella sería afectada por tal mal...¿Que hubiese hecho para detenerlo? ¿Como se detiene algo que acecha y sobrecoge? Lo quieras o no lo quieras.

Ella era hermosa. Aún bajo el manto del Alzheimer se ve la picardía de sus ojos. Recuerdo ser chica y decirme a mi misma...”Que suerte que es mi mamá!”

En verdad que la admiro. Me encantaba presentársela a mis amigos. Cual si fuese un trofeo. Su cara hermosa, y su sonrisa, ni se diga. Fina y elegante, un porte clásico. Moderna y muy social.

Hoy... no entiendo la razón de tal mal. Es como una condena de vida. Hoy vi frente a frente el azote que es el Alzheimer. En medio de una conversación vi su mirada perdida y su espíritu alejándose. Entendí que no hay salva vidas que pueda tirarle para rescatarla del vasto océano que es su propio cerebro. El desespero de ver sus pensamientos naufragando a la deriva me llevaron a un segundo de tristeza donde encontré la fortaleza para cogerla de la mano y ayudarla a regresar sus pensamientos a la conversación. ¡Conseguí hacerlo hoy! ¿Pero y mañana?

Tan triste yo ser testigo. Es como sentarse a ver una tormenta pasar y esperar que deje las palmas en su lugar o ver que curso toma la erosion de la arena... ver en qué condición queda la orilla del mar. Cada apagón en su cerebro es una cachetada de la vida. ¿Para mi o para ella? ¿Será que sabe que su luz se apaga? Ella un día fue mi luz. Espero pueda brillar por ella.
 
Si hubiese sabido que algún día ella sería afectada por tal mal...¿Que hubiese hecho para detenerlo? ¿Como se detiene algo que acecha y sobrecoge? Lo quieras o no lo quieras.

Ella era hermosa. Aún bajo el manto del Alzheimer se ve la picardía de sus ojos. Recuerdo ser chica y decirme a mi misma...”Que suerte que es mi mamá!”

En verdad que la admiro. Me encantaba presentársela a mis amigos. Cual si fuese un trofeo. Su cara hermosa, y su sonrisa, ni se diga. Fina y elegante, un porte clásico. Moderna y muy social.

Hoy... no entiendo la razón de tal mal. Es como una condena de vida. Hoy vi frente a frente el azote que es el Alzheimer. En medio de una conversación vi su mirada perdida y su espíritu alejándose. Entendí que no hay salva vidas que pueda tirarle para rescatarla del vasto océano que es su propio cerebro. El desespero de ver sus pensamientos naufragando a la deriva me llevaron a un segundo de tristeza donde encontré la fortaleza para cogerla de la mano y ayudarla a regresar sus pensamientos a la conversación. ¡Conseguí hacerlo hoy! ¿Pero y mañana?

Tan triste yo ser testigo. Es como sentarse a ver una tormenta pasar y esperar que deje las palmas en su lugar o ver que curso toma la erosion de la arena... ver en qué condición queda la orilla del mar. Cada apagón en su cerebro es una cachetada de la vida. ¿Para mi o para ella? ¿Será que sabe que su luz se apaga? Ella un día fue mi luz. Espero pueda brillar por ella.


Emotiva prosa nos compartes Flor de agosto, me identifico con esta historia pues estuve cerca de un caso muy allegado y tal cual lo proyectas se vive.
Un estupenda narración, fluida y con hermosos matices poéticos.
Recibe mi cordial saludo.
 
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