BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atravieso de luz los senderos,
las recónditas sendas, los espacios
comunes que el cielo permite, el
firmamento ocurrente, con su lluvia
de flechas, donde transcurren
las nocivas ambiciones destruidas
por la tormenta, en que acumulo
mi juventud de pechos orondos.
Oh frígida adultez llena de despojos,
en que mi mirada pierde su brillantez,
y atravieso nuevamente, la piara de cerdos
que, por senderos, me acompaña.
Resisto por el empuje de una nueva fuerza,
de un concepto nuevo, de una idea fija
que concluye en mi cabeza.
Y en la luz, y para la luz, alzo
el sacrificio de los cipreses, su alta
nervadura.
©
las recónditas sendas, los espacios
comunes que el cielo permite, el
firmamento ocurrente, con su lluvia
de flechas, donde transcurren
las nocivas ambiciones destruidas
por la tormenta, en que acumulo
mi juventud de pechos orondos.
Oh frígida adultez llena de despojos,
en que mi mirada pierde su brillantez,
y atravieso nuevamente, la piara de cerdos
que, por senderos, me acompaña.
Resisto por el empuje de una nueva fuerza,
de un concepto nuevo, de una idea fija
que concluye en mi cabeza.
Y en la luz, y para la luz, alzo
el sacrificio de los cipreses, su alta
nervadura.
©