ALTAR DE DESCONCIERTOS
Desde mi desconcertado eje agnóstico
izo huecos de vahos retorcidos
en un requiebro de noches vitrales
y acumuladas prendas reposadas.
Una voz púrpura rompe el silencio
para sentir furia de titubeos
que empolvados entre bellas conservas
son idilio de ojos entornados.
¡Ay, mi ensayado altar de las plegarias! |
Solaz de alas desarmando las tardes
que aquietan péndulos de traslación
para entusiasmar púrpura de carnes.
Un perjuicio cenital me convoca,
se deshace en garganta de navaja
donde las venas trazando rodajas
son penoso juego de nimiedades.
Se cierran las ventanas del oeste,
neblina ascendiendo entre pensamientos
donde la indecisión concluye diarios
para que la semilla alcance arroyos.
* * * * * * *
(luzyabsenta)
En ese altar, el cascabel cómplice deja señuelos de
abecedarios derivados al pensamiento de la virtud guiñada.