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Alma mía

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Sol esculpiendo la piedra filosofal de los amores,
una oda a la vida
donde encontramos regalos y heridas
en un cielo cada vez más gris.

Juventud efímera, puerto en mar de olvidos,
reloj implacable de pasos lentos, firmes;
cargado de páginas escritas,
con profundos lamentos;
gritos en la maleza del bosque
descubriendo el tapiz de la vida.

Alma mía, lágrimas tristes brotan
en un río de dolor
recordando gotas de lluvia pulverizadas
sobre el cristal, entregadas al viento.

Atardecer de sombras desgastadas
arrugas de horas vividas
entrelazando suspiros con amanecer de difunto,
que, como historia pasada,
nos envuelve en rojez crepuscular.

Luto escondido entre montañas
como huracanes embriagados
soplando con la culpa del olvido.

Solo, la muerte espero,
entre las raíces de la vejez
viajando en galerías eclipsadas
de otro mundo fuente de luz,
y dejar atrás éste, lleno de parques
donde la otra orilla no existe.
 


Sol esculpiendo la piedra filosofal de los amores,
una oda a la vida
donde encontramos regalos y heridas
en un cielo cada vez más gris.

Juventud efímera, puerto en mar de olvidos,
reloj implacable de pasos lentos, firmes;
cargado de páginas escritas,
con profundos lamentos;
gritos en la maleza del bosque
descubriendo el tapiz de la vida.

Alma mía, lágrimas tristes brotan
en un río de dolor
recordando gotas de lluvia pulverizadas
sobre el cristal, entregadas al viento.

Atardecer de sombras desgastadas
arrugas de horas vividas
entrelazando suspiros con amanecer de difunto,
que, como historia pasada,
nos envuelve en rojez crepuscular.

Luto escondido entre montañas
como huracanes embriagados
soplando con la culpa del olvido.

Solo, la muerte espero,
entre las raíces de la vejez
viajando en galerías eclipsadas
de otro mundo fuente de luz,
y dejar atrás éste, lleno de parques
donde la otra orilla no existe.
FERMOSOS VERSOS POETA. FELIZ FINDE.
 


Sol esculpiendo la piedra filosofal de los amores,
una oda a la vida
donde encontramos regalos y heridas
en un cielo cada vez más gris.

Juventud efímera, puerto en mar de olvidos,
reloj implacable de pasos lentos, firmes;
cargado de páginas escritas,
con profundos lamentos;
gritos en la maleza del bosque
descubriendo el tapiz de la vida.

Alma mía, lágrimas tristes brotan
en un río de dolor
recordando gotas de lluvia pulverizadas
sobre el cristal, entregadas al viento.

Atardecer de sombras desgastadas
arrugas de horas vividas
entrelazando suspiros con amanecer de difunto,
que, como historia pasada,
nos envuelve en rojez crepuscular.

Luto escondido entre montañas
como huracanes embriagados
soplando con la culpa del olvido.

Solo, la muerte espero,
entre las raíces de la vejez
viajando en galerías eclipsadas
de otro mundo fuente de luz,
y dejar atrás éste, lleno de parques
donde la otra orilla no existe.

Hermoso poema. El tiempo que inexorable nos apura a vivir porque se nos acaba y las remembranzas se hacen imágenes y cercanías tibias. ¡Qué no diéramos por volver y revivir esa dicha ...! Y la nostalgia nos acaricia piadosa la testa ya cubierta de nieve al viento ...
Saludos, aquí está mi abrazo, un placer...

Anthua62
 
Hermoso poema. El tiempo que inexorable nos apura a vivir porque se nos acaba y las remembranzas se hacen imágenes y cercanías tibias. ¡Qué no diéramos por volver y revivir esa dicha ...! Y la nostalgia nos acaricia piadosa la testa ya cubierta de nieve al viento ...
Saludos, aquí está mi abrazo, un placer...

Anthua62
Muchas gracias por tu comentario. Perdona no lo había visto. Mil perdones
 
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