Esqueleto Piel
Poeta recién llegado
Agobiado por el azaroso y causal designio
desparramado sobre este doquier de aquí,
he decidido distraerme sólo
con los vuelos que las parvadas improvisan
en mi armónico cielo mental.
Otra noche en que la pálida y lunar luz
esclarece esa oscuridad que ciega el pensar.
Blancos son los renglones que dejo entrar a mi psiquis,
para lograr acomodar así,
aquel palabrerío volcado por la ambición
cuando con su tenebrosa voz lo susurró
sobre estos oídos al nacer.
Me desmotiva notar que es puro delirio
la proeza preferida por esta humanidad.
Hace tiempo sigo el trayecto del invisible mapa
que la fluidez ofrece para explorar ese todo bajo nuestra piel.
Desconozco la fuerza por la que late un corazón,
pero sospecho que hace habitar su omnipresencia
en la superficie de cada átomo.
A pesar del bullicio externo,
logro todavía percibir el sonar del latir,
retumban los ecos de sus golpes hacia el pecho,
pidiendo así permiso para huir
al huracanado soplido que desato
si decido ventilar mi desazón.
desparramado sobre este doquier de aquí,
he decidido distraerme sólo
con los vuelos que las parvadas improvisan
en mi armónico cielo mental.
Otra noche en que la pálida y lunar luz
esclarece esa oscuridad que ciega el pensar.
Blancos son los renglones que dejo entrar a mi psiquis,
para lograr acomodar así,
aquel palabrerío volcado por la ambición
cuando con su tenebrosa voz lo susurró
sobre estos oídos al nacer.
Me desmotiva notar que es puro delirio
la proeza preferida por esta humanidad.
Hace tiempo sigo el trayecto del invisible mapa
que la fluidez ofrece para explorar ese todo bajo nuestra piel.
Desconozco la fuerza por la que late un corazón,
pero sospecho que hace habitar su omnipresencia
en la superficie de cada átomo.
A pesar del bullicio externo,
logro todavía percibir el sonar del latir,
retumban los ecos de sus golpes hacia el pecho,
pidiendo así permiso para huir
al huracanado soplido que desato
si decido ventilar mi desazón.