abcd
Poeta adicto al portal
Vamos hombre, tu puedes construir el castillo más alto y hermoso del mundo,
con naipes, con melancolía,
puedes ser una piscina, y un cine propio,
puedes hacer porno y matemáticas con el cuerpo
y si, humano tonto, puedes hasta tener otras mujeres, otros peces espadas,
otras falsas religiones por adorar,
pero eres distinto,
tu amas de verdad.
Y afuera, y adentro todas las ellas son fáciles,
no hay rubia inmune a un buen gesto,
no hay tonta que no se deje seducir con dos o tres palabras.
Hay que llenar el mundo de vacíos,
lo popular debería extinguirse muy rápido.
¿No odian lo terrenal?
¿No odian no profundizar?
¿Por qué diablos son seres tan simples?
Ojala se mueran, ojala.
Igual los necesito.
A las rubias, por cielos,
a las putas, por sexo,
a las personas simples por simples,
a los partidarios políticos por innecesarios,
a los artistas por ególatras mal fornicados,
a las ratas por ratas,
a los gordos y gordas, por gordos y gordas.
A veces eso de la misantropía me es carne,
a veces un condimento en el azúcar cuando me falta café,
a veces pienso en que pensaran
y me da tanta pena pensar igual que ellos.
Hay personas que son humanitarias, porque deben serlo,
hoy me confirmaron que Cortázar lo era, pero en el fondo no quería,
como yo seguiré siendo un don nadie
mis limosnas serán siempre dos miradas de indiferencia.
Tengo una rubia nostalgia en el pecho,
tal vez sea la cerveza,
tal vez no me importa expresar lo real,
tal vez quien me lee es otro cero a la izquierda, y me da igual.
Tengo una rubia nostalgia en el pecho,
de una rubia que no sabe ni caminar
y como yo no se versar,
voy a besar a cualquiera que sea invisible de verdad.
Mientras voy a lamer todo lo vomitado desde ayer,
siempre hay un gusto nuevo, todos hasta yo lo se.
San Agustín era un gran filósofo,
pero no llego a explicarle al niño que guardaba el mar en un pozo
lo banal y absurdo que es la santísima trinidad.
con naipes, con melancolía,
puedes ser una piscina, y un cine propio,
puedes hacer porno y matemáticas con el cuerpo
y si, humano tonto, puedes hasta tener otras mujeres, otros peces espadas,
otras falsas religiones por adorar,
pero eres distinto,
tu amas de verdad.
Y afuera, y adentro todas las ellas son fáciles,
no hay rubia inmune a un buen gesto,
no hay tonta que no se deje seducir con dos o tres palabras.
Hay que llenar el mundo de vacíos,
lo popular debería extinguirse muy rápido.
¿No odian lo terrenal?
¿No odian no profundizar?
¿Por qué diablos son seres tan simples?
Ojala se mueran, ojala.
Igual los necesito.
A las rubias, por cielos,
a las putas, por sexo,
a las personas simples por simples,
a los partidarios políticos por innecesarios,
a los artistas por ególatras mal fornicados,
a las ratas por ratas,
a los gordos y gordas, por gordos y gordas.
A veces eso de la misantropía me es carne,
a veces un condimento en el azúcar cuando me falta café,
a veces pienso en que pensaran
y me da tanta pena pensar igual que ellos.
Hay personas que son humanitarias, porque deben serlo,
hoy me confirmaron que Cortázar lo era, pero en el fondo no quería,
como yo seguiré siendo un don nadie
mis limosnas serán siempre dos miradas de indiferencia.
Tengo una rubia nostalgia en el pecho,
tal vez sea la cerveza,
tal vez no me importa expresar lo real,
tal vez quien me lee es otro cero a la izquierda, y me da igual.
Tengo una rubia nostalgia en el pecho,
de una rubia que no sabe ni caminar
y como yo no se versar,
voy a besar a cualquiera que sea invisible de verdad.
Mientras voy a lamer todo lo vomitado desde ayer,
siempre hay un gusto nuevo, todos hasta yo lo se.
San Agustín era un gran filósofo,
pero no llego a explicarle al niño que guardaba el mar en un pozo
lo banal y absurdo que es la santísima trinidad.
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