Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con un abrigo de niebla
se despertó la mañana
y se empañan las ventanas
con los suspiros del frío;
el sol, que no se desvela,
sigue tranquilo en la loma;
ni un sólo rayo se asoma
porque el rey está dormido.
Con su ondulante secuela
se va iluminando el cielo.
¡Anda, sol, no tengas miedo,
acompáñame a la escuela!
se despertó la mañana
y se empañan las ventanas
con los suspiros del frío;
el sol, que no se desvela,
sigue tranquilo en la loma;
ni un sólo rayo se asoma
porque el rey está dormido.
Con su ondulante secuela
se va iluminando el cielo.
¡Anda, sol, no tengas miedo,
acompáñame a la escuela!