G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Permítanme que hoy les cuente
la historia de un tal Fermín,
un hijo de nuestra tierra
que libre quiso vivir.
Tenía un sueño imposible
que de noche lo acechaba,
rompiéndole el buen silencio
y la quieta madrugada.
Al oído le decía:
¡Levanta el vuelo, Fermín!
Siempre fuiste una quimera
con alas de colibrí...
Los días fueron pasando
y Fermín ya cavilaba,
o el sueño lo hacía grande,
o era grande su almohada.
Toda vida es un misterio
que es preciso desvelar.
La ciencia mide los pasos,
pero no es la que los da.
No me digas que no puedes,
no te vuelvas a mentir.
No tropieces con las piedras
y acostúmbrate a sentir.
Ya resuena la sirena...
¡Ay, despiértate Fermín!
Siempre fuiste una quimera
con alas de colibrí.
G.S.A.