Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el sueño laberìntico,
desdibujan los intrincados
senderos, que serpentean antojo.
¡No bailes allì amiga mìa que me
amas! No abras pasos inciertos.
Buscas lo que no puede hallarse,
basculas sobre el puente en desalojo.
Escuchas mis lamentos sin oir,
y sigues hacia el horizonte sin ver
la periferia y en cada recoveco
que estremece, aulla alguien furtivo.
Los puentes de la bruma se hacen
visibles cuando cruzas, invisibles
cuando vuelves.
Prosigues en las constelaciones,
Te quedas un momento en Capricornio.
Con alas persigues el amor prohibido y
te pierdes en la nieve derretida con un
beso imposible.
desdibujan los intrincados
senderos, que serpentean antojo.
¡No bailes allì amiga mìa que me
amas! No abras pasos inciertos.
Buscas lo que no puede hallarse,
basculas sobre el puente en desalojo.
Escuchas mis lamentos sin oir,
y sigues hacia el horizonte sin ver
la periferia y en cada recoveco
que estremece, aulla alguien furtivo.
Los puentes de la bruma se hacen
visibles cuando cruzas, invisibles
cuando vuelves.
Prosigues en las constelaciones,
Te quedas un momento en Capricornio.
Con alas persigues el amor prohibido y
te pierdes en la nieve derretida con un
beso imposible.
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