G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Al final de cada día
no habrá senda recorrida
que no nos venga a nombrar.
Allí, tu prosa y poesía,
tu alegría y tu pesar.
Cada paso, cada intento,
cada logro y pensamiento
colorea un gran mural.
Todo trazo tiene dueño;
todo empeño, su señal.
Al final de cada día
no habrá lunita dormida,
ni sueños en soledad.
Descansas en compañía
y te asiste una verdad.
De la fuente del olvido
bebió todo un dios nacido
que se afana en recordar.
Aquí se quedó contigo
y a todos hace soñar.
Acabemos ese lienzo
y volvamos al comienzo
y a la esencia del hogar.
Hacia allá se van los versos
y se acerca un despertar.
Al final de cada día
no habrá batalla perdida
que nos pueda derrotar.
Toda muerte es a la vida
lo que la uña a tu pulgar.
G.S.A.