Ictiandro
Poeta adicto al portal
El crujido óseo de mis palabras
se ahoga en el silencio de la noche
y la verja del marmóreo descanso
invita al recién llegado
a la breve lectura de mi epitafio.
No hay paz ni oxígeno al final del camino,
solo el sueño del que no se despierta
y cientos de sentimientos esparcidos
donde pululan los huesos vencidos.
Tal vez el sol llegue un día a mis despojos
y solo entonces un soplo de aire
me hará feliz aunque la luz no sea ni un recuerdo.
se ahoga en el silencio de la noche
y la verja del marmóreo descanso
invita al recién llegado
a la breve lectura de mi epitafio.
No hay paz ni oxígeno al final del camino,
solo el sueño del que no se despierta
y cientos de sentimientos esparcidos
donde pululan los huesos vencidos.
Tal vez el sol llegue un día a mis despojos
y solo entonces un soplo de aire
me hará feliz aunque la luz no sea ni un recuerdo.