Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
El otoño es la manera que tiene el bosque
de sangrar para curarse.
Una hoja en la eternidad de caer
es una dentellada del árbol a la luz que lo sostiene,
resplandor que vuelve a su útero de arcilla.
Todo queda en su pura estatua,
gestos que navegan los remansos de azafrán:
se han extraviado las veredas,
solo quedan las señales del regreso
a donde la flor de hibisco se inyecta al colibrí
(apenas pájaro, casi suspiro, todo relámpago),
y volar es siempre el florecer tornasolado
de una mirada muy atrás en el perfume del tiempo.
Los ojos se repliegan hasta el origen de la chispa,
el paisaje tiene la nitidez de una postal
que el vaho del aliento dibuja en la ventana.
Las piedras resfriadas estornudan entre la niebla
los espíritus de los ausentes abrazados
en el tango de arrabal del viento.
El viento entre las ramas
puede escribirse con los cabellos.
El viento nos lee. Somos párrafos en el viento,
somos la raíz y la sombra del viento,
algo desnudo que busca anudarse en una promesa
de retoñar al alba o de verternos a la noche,
mientras un aire de estrellas distantes
barre las hojas del techo.
de sangrar para curarse.
Una hoja en la eternidad de caer
es una dentellada del árbol a la luz que lo sostiene,
resplandor que vuelve a su útero de arcilla.
Todo queda en su pura estatua,
gestos que navegan los remansos de azafrán:
se han extraviado las veredas,
solo quedan las señales del regreso
a donde la flor de hibisco se inyecta al colibrí
(apenas pájaro, casi suspiro, todo relámpago),
y volar es siempre el florecer tornasolado
de una mirada muy atrás en el perfume del tiempo.
Los ojos se repliegan hasta el origen de la chispa,
el paisaje tiene la nitidez de una postal
que el vaho del aliento dibuja en la ventana.
Las piedras resfriadas estornudan entre la niebla
los espíritus de los ausentes abrazados
en el tango de arrabal del viento.
El viento entre las ramas
puede escribirse con los cabellos.
El viento nos lee. Somos párrafos en el viento,
somos la raíz y la sombra del viento,
algo desnudo que busca anudarse en una promesa
de retoñar al alba o de verternos a la noche,
mientras un aire de estrellas distantes
barre las hojas del techo.
19 de septiembre de 2024