Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Momentos en los bloques de hormigón, en la maraña urbana, en la cálida brea asfáltica, en la selva de cemento e indiferencia, donde el papel moneda se ha robado la conciencia, para tejer como araña tu hilo redentor, tu hilo salvador, tan fino, que sobre él se desplace firme tu propio destino.
AHORA QUE PUEDES
Ahora que puedes, canta, rebuzna, bala, brama,
¿quién ha dicho que solo los pájaros cantan?
descansa, trabaja, baila, ríe, grita, silba, salta
que cada día sea un himno a la vida que te asalta.
Acaso no te das cuenta que en los inviernos
en algún extremo del celeste, las luces se apagan.
Deja pasar la tormenta, vuela en tiempo sereno,
echa tu balsa a navegar en aguas en calma.
Ahora que puedes, que tu sol es prodigo,
lanza con fuerza al infinito tu canto
constrúyele grandes alas a tus odios
edifícale al amor un tierno regazo.
Siente la cadencia de la sangre en tus venas,
levántale un castillo en reino seguro,
deja que se escapen suavemente tus penas,
atesora bondad que abrigue al desnudo.
Cultiva la sabiduría en cada amanecer,
que la calma como manantial brote,
que la prudencia acompañe tu atardecer
para que te renueves en cada anochecer.
Busca amistades, caminos de belleza,
disfruta del ingenio y la creatividad
descubre en la naturaleza su grandeza
recorre el sendero de tu propia felicidad.
AHORA QUE PUEDES
Ahora que puedes, canta, rebuzna, bala, brama,
¿quién ha dicho que solo los pájaros cantan?
descansa, trabaja, baila, ríe, grita, silba, salta
que cada día sea un himno a la vida que te asalta.
Acaso no te das cuenta que en los inviernos
en algún extremo del celeste, las luces se apagan.
Deja pasar la tormenta, vuela en tiempo sereno,
echa tu balsa a navegar en aguas en calma.
Ahora que puedes, que tu sol es prodigo,
lanza con fuerza al infinito tu canto
constrúyele grandes alas a tus odios
edifícale al amor un tierno regazo.
Siente la cadencia de la sangre en tus venas,
levántale un castillo en reino seguro,
deja que se escapen suavemente tus penas,
atesora bondad que abrigue al desnudo.
Cultiva la sabiduría en cada amanecer,
que la calma como manantial brote,
que la prudencia acompañe tu atardecer
para que te renueves en cada anochecer.
Busca amistades, caminos de belleza,
disfruta del ingenio y la creatividad
descubre en la naturaleza su grandeza
recorre el sendero de tu propia felicidad.