HiroshiImada
Amante de la poesía y el teatro
(A una agorafobia maldita. Vivida desde que era un infante hasta la actualidad.)
Voy a morir de pie, yo;
voy a morir por sus acciones,
sus deseos y sus graves anhelos.
Voy a morir encadenado a las grilletes
que se posan en los más remotos muros de mi alma.
Ya estaré muerto cuando
alguien encuentre mis pertenencias;
seguiré con agonías y desdichas
cuando esté delante del pasillo renegrido
por la oscura soledad,
donde mis gritos no serán escuchados.
Mis grandes deseos de vivir se habrán esfumado.
Y yo, asustado,
me evaporo en el centro del mundo,
tratando de huir.
Aun en desgracias,
busco la forma de atarme a la felicidad y al placer.
Pero ya es tarde: la dominación,
la tiranía de la agonía, me atrapó.
Me encadenó al muro de la hedionda infelicidad.
Polvoriento y solo, yaceré en el suelo, maldiciendo el no haber sido
la utilidad que se esperaba de mí.
Voy a morir de pie, yo;
voy a morir por sus acciones,
sus deseos y sus graves anhelos.
Voy a morir encadenado a las grilletes
que se posan en los más remotos muros de mi alma.
Ya estaré muerto cuando
alguien encuentre mis pertenencias;
seguiré con agonías y desdichas
cuando esté delante del pasillo renegrido
por la oscura soledad,
donde mis gritos no serán escuchados.
Mis grandes deseos de vivir se habrán esfumado.
Y yo, asustado,
me evaporo en el centro del mundo,
tratando de huir.
Aun en desgracias,
busco la forma de atarme a la felicidad y al placer.
Pero ya es tarde: la dominación,
la tiranía de la agonía, me atrapó.
Me encadenó al muro de la hedionda infelicidad.
Polvoriento y solo, yaceré en el suelo, maldiciendo el no haber sido
la utilidad que se esperaba de mí.
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