IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Grisáceos suspiros de desahogo profundo,
inundan las calles donde, ahora,
los cuerpos, inertes yacen,
donde antes jugaba la fortuna,
los desastres supieron florecer,
grisáceos,
como ceniza y vejez,
grisáceos aceptan,
aquellas exoticidades
de un atardecer que supo latir,
porque cuando sus palpitaciones, debilitadas,
no alimentan la sed voraz del naciente,
se cubrirán los suelos,
donde yacían verdes,
ahora, los frutos
de la inmanente petrificación.
inundan las calles donde, ahora,
los cuerpos, inertes yacen,
donde antes jugaba la fortuna,
los desastres supieron florecer,
grisáceos,
como ceniza y vejez,
grisáceos aceptan,
aquellas exoticidades
de un atardecer que supo latir,
porque cuando sus palpitaciones, debilitadas,
no alimentan la sed voraz del naciente,
se cubrirán los suelos,
donde yacían verdes,
ahora, los frutos
de la inmanente petrificación.