Ania Kupuri
Poeta recién llegado
La cordura es de aquel que como el infinito
en su rostro hizo nido la sonrisa,
del que a manos llenas caminó envuelto
en tul y guisos de estrellas.
De quien no tuvo una infancia relativa
la falta de un padre, de una madre, de un lujo.
La cordura es de quien amasó el mundo
entre números estadísticos y rigores.
La locura es de aquellos que besan
entre versos diamantinos a las lunas y a los soles.
La locura es de los que sin madre y padre
inventaron las infancias, muertas por el dolor.
Los que cambiaron la historia y dejaron huella
entre las huellas del tiempo.
Los que saben amar, trastabillar y renacer,
los revolucionarios y los de gargantas sin descanso
Los locos son los que crean montañas
y las mueven a su antojo, hacen del mundo un crisol
de las serpientes amigos, del amor...
¡Un motivo a pesar de la daga impuesta!
¡Dejemos a los cuerdos amasar la riqueza efímera!
Seamos locos que se busquen a si mismos
para entregarse sin final a la belleza, a las flores
a la mirada de niños, a las turbas, al camino…
¡Trovadores, poetas y asesinos de la ignorancia¡
Dejemos a los cuerdos con su afán
de ser siempre eternos y abracemos la necedad
al estar locos de amanecer, a cada momento.
©
en su rostro hizo nido la sonrisa,
del que a manos llenas caminó envuelto
en tul y guisos de estrellas.
De quien no tuvo una infancia relativa
la falta de un padre, de una madre, de un lujo.
La cordura es de quien amasó el mundo
entre números estadísticos y rigores.
La locura es de aquellos que besan
entre versos diamantinos a las lunas y a los soles.
La locura es de los que sin madre y padre
inventaron las infancias, muertas por el dolor.
Los que cambiaron la historia y dejaron huella
entre las huellas del tiempo.
Los que saben amar, trastabillar y renacer,
los revolucionarios y los de gargantas sin descanso
Los locos son los que crean montañas
y las mueven a su antojo, hacen del mundo un crisol
de las serpientes amigos, del amor...
¡Un motivo a pesar de la daga impuesta!
¡Dejemos a los cuerdos amasar la riqueza efímera!
Seamos locos que se busquen a si mismos
para entregarse sin final a la belleza, a las flores
a la mirada de niños, a las turbas, al camino…
¡Trovadores, poetas y asesinos de la ignorancia¡
Dejemos a los cuerdos con su afán
de ser siempre eternos y abracemos la necedad
al estar locos de amanecer, a cada momento.
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