Omar Alejandro
Poeta recién llegado
Un vacio embriangante adormece mis instintos,
una caricia extraña se vierte sobre el recuerdo de unos ojos que se desvanecen en mi mente.
Una sonrisa que se convierte en una memoria que me atonta,
un beso que se posa sobre la lágrima que derrama,
recuerdos y memorias de un amor que no se acaba...
se pospone.
La muerte es la madre de todas las distancias,
la vida se malgasta en palabras sin sentido,
orgullo, malentendidos, problemas que ahora me parecen nada...
Un mañana comienza y una noche acaba.
Las palabras se desvanecen como se desvanece un suspiro.
Las voces pierden el sonido que las hacian peculiares...
el momento, los lugares; se olvidan por completo.
Y áun nos queda el silencio que nos atormenta,
ese que se pronuncio tantas veces...
que no dijo nada.
Ese que supuso, que no penso, que callo, que lloro, que extraño,
que trato tantas veces de pronunciar una palabra...
ese que vivio contigo,
y de igual forma murio...
ádios.
P.D. Que descanses en paz Shei.
una caricia extraña se vierte sobre el recuerdo de unos ojos que se desvanecen en mi mente.
Una sonrisa que se convierte en una memoria que me atonta,
un beso que se posa sobre la lágrima que derrama,
recuerdos y memorias de un amor que no se acaba...
se pospone.
La muerte es la madre de todas las distancias,
la vida se malgasta en palabras sin sentido,
orgullo, malentendidos, problemas que ahora me parecen nada...
Un mañana comienza y una noche acaba.
Las palabras se desvanecen como se desvanece un suspiro.
Las voces pierden el sonido que las hacian peculiares...
el momento, los lugares; se olvidan por completo.
Y áun nos queda el silencio que nos atormenta,
ese que se pronuncio tantas veces...
que no dijo nada.
Ese que supuso, que no penso, que callo, que lloro, que extraño,
que trato tantas veces de pronunciar una palabra...
ese que vivio contigo,
y de igual forma murio...
ádios.
P.D. Que descanses en paz Shei.