susoermida
Poeta recién llegado
Tenía pensado escribir un verso en donde
las hermosas palabras ya estaban
escritas antes de sentarme a pensarlas de nuevo.
Pero un viento del tiempo pasó sobre la
intención y dejó paredes caídas
de una casa que quería construir.
Pensé por el camino que podían
ser versos perfectos, ilusiones, acotaciones establecidas
para al final decir lo mismo pero con tono
diferente.
Luché contra el verso y también con lo que quería decir.
Las normas al pasar me decían que tenía
que sujetarme al principio de lo siempre dispuesto,
de la regla.
Que advertencia más anormal.
Por qué tengo que irme a los principios.
Que tendría que ver el sol que hace o que hace el sol.
Visto con trajes mis sensaciones como jóvenes
paseándose sobre pasarelas de verano.
Sobre la mesa, de forma invisible se colocan
las palabras como un ejército uniformado y discipulado
Rondan sobre mi memoria noches llenas de silabas
y pieles que caen de repente en medio de espantos.
Mercaderes de las forma me venden formas y conclusiones
separadas de aguas amargas que siempre dicen lo mismo.
Batallo la forma de la palabra de la misma forma
que despierto todos los días en este sentir.
Cada noche de estos tránsitos me dice el final
de la palabra que quisiera construir.
Que piensas poeta, en medio del volcán que tenazmente
te lleva a los campos amplios de la expresión.
Como son las caderas insinuantes del verbo
fuera de las etiquetas de la normal normativa.
Mi alma no piensa en ritmos ni en cadencias.
No conoce las estructuras ni pone las palabras
en formación perfecta para un desfile de marchas impuestas.
Solamente la paleta de los colores de mi alma me dice cuales
son los tonos y yo los mezclo.
Después viene la norma y me enmienda la plana.
las hermosas palabras ya estaban
escritas antes de sentarme a pensarlas de nuevo.
Pero un viento del tiempo pasó sobre la
intención y dejó paredes caídas
de una casa que quería construir.
Pensé por el camino que podían
ser versos perfectos, ilusiones, acotaciones establecidas
para al final decir lo mismo pero con tono
diferente.
Luché contra el verso y también con lo que quería decir.
Las normas al pasar me decían que tenía
que sujetarme al principio de lo siempre dispuesto,
de la regla.
Que advertencia más anormal.
Por qué tengo que irme a los principios.
Que tendría que ver el sol que hace o que hace el sol.
Visto con trajes mis sensaciones como jóvenes
paseándose sobre pasarelas de verano.
Sobre la mesa, de forma invisible se colocan
las palabras como un ejército uniformado y discipulado
Rondan sobre mi memoria noches llenas de silabas
y pieles que caen de repente en medio de espantos.
Mercaderes de las forma me venden formas y conclusiones
separadas de aguas amargas que siempre dicen lo mismo.
Batallo la forma de la palabra de la misma forma
que despierto todos los días en este sentir.
Cada noche de estos tránsitos me dice el final
de la palabra que quisiera construir.
Que piensas poeta, en medio del volcán que tenazmente
te lleva a los campos amplios de la expresión.
Como son las caderas insinuantes del verbo
fuera de las etiquetas de la normal normativa.
Mi alma no piensa en ritmos ni en cadencias.
No conoce las estructuras ni pone las palabras
en formación perfecta para un desfile de marchas impuestas.
Solamente la paleta de los colores de mi alma me dice cuales
son los tonos y yo los mezclo.
Después viene la norma y me enmienda la plana.