Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Achaques de cordura
me acometen a diario
cuando lleno las paredes
de viejas fotografías
de retratos de un tiempo
en que nunca fuimos jóvenes
como acaso ahora somos
en la distancia infinita.
Achaques que erosionan
los dientes en la boca
y dislocan tendones
donde el silencio se seca
como racimos de uvas
que aún no masticamos
alejados de locuras
que ya nos prometimos
en esos huecos verdes
repletos de raíces.
No sé si en los engaños
mis achaques se agravan
por eso en el alivio
de las tardes de otoño
prefiero las verdades
descubiertas sin prisas
la piedra sobre piedra
sin ningún cemento
sin argumento alguno
que venga a derribarlas.
Última edición: