Leonardo Vargas
Poeta recién llegado
Cuántas ocasiones ha sucedido
lo mismo
siempre
el reiterado camino
que deambulas
a ciegas
regresa
para cobrar
factura
ampollas
grietas
dolor en las muelas
jaqueca
ámpulas en el pecho
frío en las sienes.
Cuántas veces la misma escena.
Una botella de vino en una mano,
y en la otra
una pared que te sostiene
y te promete
evitar la caída.
No está tan lejos.
Si te partes la cara de beodo
de perfumes se plagará la noche
el ruido y la música entremezclados
configurados en un silencio descompuesto
por las zapatillas del batallón.
Una farola en la esquina
intermitente
espera
que regreses
a lo de siempre.
Uno, dos, tres... a contar rocas de regreso.
lo mismo
siempre
el reiterado camino
que deambulas
a ciegas
regresa
para cobrar
factura
ampollas
grietas
dolor en las muelas
jaqueca
ámpulas en el pecho
frío en las sienes.
Cuántas veces la misma escena.
Una botella de vino en una mano,
y en la otra
una pared que te sostiene
y te promete
evitar la caída.
No está tan lejos.
Si te partes la cara de beodo
de perfumes se plagará la noche
el ruido y la música entremezclados
configurados en un silencio descompuesto
por las zapatillas del batallón.
Una farola en la esquina
intermitente
espera
que regreses
a lo de siempre.
Uno, dos, tres... a contar rocas de regreso.