Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abraxas te mira y se ríe
se cuela en tu cerebro hexagonal;
Abraxas sabe
que concibió hijos arios
en un caldo de desechos;
que implorando a su rostro
purifican su miedo en el Ganges
y se lavan las pústulas con
lodo y alquitrán.
Abraxas juega a una dualidad
quimérica
cosiendo botones de mercurio
sobre corazones arrepentidos;
consternados por su arrepentimiento,
por su condenada sumisión por
obligarse a arrepentirse.
Retuerce las fases del insomnio
y viste de cieno las tibias
de un sentimiento
se pasea por altares inmaculados
mientras lacra sellos mudos
en las simas del averno
Abraxas habita en la sinapsis
del más ínfimo pensamiento
en la utópica comunión
del bien con el mal
en la preconcebida bondad del alma
en la asumida miseria del ser.
se cuela en tu cerebro hexagonal;
Abraxas sabe
que concibió hijos arios
en un caldo de desechos;
que implorando a su rostro
purifican su miedo en el Ganges
y se lavan las pústulas con
lodo y alquitrán.
Abraxas juega a una dualidad
quimérica
cosiendo botones de mercurio
sobre corazones arrepentidos;
consternados por su arrepentimiento,
por su condenada sumisión por
obligarse a arrepentirse.
Retuerce las fases del insomnio
y viste de cieno las tibias
de un sentimiento
se pasea por altares inmaculados
mientras lacra sellos mudos
en las simas del averno
Abraxas habita en la sinapsis
del más ínfimo pensamiento
en la utópica comunión
del bien con el mal
en la preconcebida bondad del alma
en la asumida miseria del ser.
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